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lunes, 23 de febrero de 2015

Guerras civiles (Época de Rosas)



Antecedentes: Los ejércitos durante la época de Rosas



Durante la etapa de Rosas, período en el cual la Argentina se enfrenta a continuas guerras civiles, no habrá un ejército nacional, sino que se formarán ejércitos y milicias provinciales. Ello estará estrechamente relacionado con la organización político-administrativa del momento, basada en la autonomía de las provincias. La política de Rosas, además, se fundamentó en la no estructuración de las instituciones que los unitarios hubieran deseado para el orden del país, incluido el ejército nacional. Sin embargo, en la administración que, a su modo y manera, construyó en la provincia de Buenos Aires, -cuya influencia extendió a las provincias que pudo alcanzar, con variaciones y resistencias, como veremos-, lo militar tendría un papel fundamental. Los criollos, protagonistas de la Revolución de Mayo, que proclamaban una independencia en la que Buenos Aires tendría preeminencia, también defendieron la división de poderes. Rosas, sin embargo, cuando llega al poder en 1829 y hasta 1852, siguió una política de concentración del poder en sus manos y gerencia del mismo a través de sus lacayos y/o intermediarios.

Refiriéndose a la cuestión militar dice Mejía:
"Rosas no había creado instituciones militares propiamente dichas… su sistema personalísimo imperaba. El era todo, estado mayor, intendencia, contaduría, general en jefe y cabo ranchero, cuando fuere necesario. Por ese sistema todas las divisiones dispersas en distintos puntos tenían unidad militar de dirección sólo en su propia cabeza, en cuanto a que él era el único que en realidad poseía el mando y la sensación de su vida y movimiento" (Ramos Mejía, José María "Rosas...", p. 573).
Ello, unido a la excesiva preponderancia de Buenos Aires, provincia de la cual era gobernador, contribuyó a los conflictos con otras provincias y a la larga guerra civil en la que se sumió la Argentina durante su gobierno. Así pues, los intentos de creación de un ejército nacional que, desde 1810, se van a llevar a cabo, se ven frustrados en un primer momento al producirse el caos político-institucional en el país en 1820. En 1825, ante la guerra con el Brasil, se reorganiza el ejército nacional, sin embargo al terminar ésta, en 1828, desaparece finalmente, para solo reaparecer después de Caseros.










Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas


Historia


El 8 diciembre de 1829 Juan Manuel de Rosas, un poderoso estanciero, fue proclamado gobernador y capitán general de Buenos Aires. Gobernó hasta el 17 de diciembre de 1832, cuando fue reemplazado por el general Juan Ramón Balcarce, pero volvería al poder en marzo de 1835 y su gobierno se prolongaría hasta su derrocamiento en la batalla de Caseros, en febrero de 1852.

Durante el rosismo creció la actividad ganadera bonaerense, las exportaciones y algunas industrias del interior que fueron protegidas por la Ley de Aduanas.

Pero Rosas se opuso sistemáticamente a la organización nacional y a la sanción de una Constitución, porque ello hubiera significado el reparto de las rentas aduaneras al resto del país y la pérdida de la hegemonía porteña.

Con ello, dividió al país en dos bandos irreconciliables, desatando una guerra civil cruel y fratricida entre las provincias de la Confederación Argentina, e incluso algunos de sus vecinos, como la República del Uruguay.

Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas,
por el pintor contemporáneo Rodolfo Ramos.
Tinta y acuarela sobre papel, 45 x 46 cm., año 1995.

Pieza de colección


La figura de las fotos fue confeccionada sobre matriz de Roume en escala 80 mm. Al igual que en las figuras del "guardia de Santos Lugares" y del "abanderado del Regimiento Escolta Libertad", exhibidas más abajo, podemos observar algunas características de la época, como la testera y el moño colorados en el caballo del Restaurador.














Rosas y Manuelita



Historia


Existe un sólo retrato de la hija del Restaurador, Manuelita Rosas, durante el gobierno de su padre.

El mismo fue encargado al artista Prilidiano Pueyrredón en 1850, cuando Manuelita Rosas tenía 34 años.

Como ocurre con la mayoría de los retratos, el que Prilidiano Pueyrredón pintó de Manuela de Rosas y Ezcurra (1817-1898) obedeció a un encargo. Un grupo de ciudadanos quiso agasajar al Restaurador con un retrato de su hija que hasta entonces no había sido retratada por un pintor. Una comisión integrada por Luis Dorrego, Juan Nepomuceno Terrero y Gervasio Ortiz de Rosas, con la supervisión del mismo Rosas, convino los detalles del cuadro.

Se eligió a Prilidiano Pueyrredón para realizarlo. Ya había pintado un retrato de su padre, Juan Martín de Pueyrredón, fallecido en marzo de 1850. La ocasión para hacer público el agasajo sería el acto de homenaje a Manuelita que se haría en el teatro Coliseo, en octubre de 1851.

Los Pueyrredón habían regresado de París en 1849, luego de una estada de cinco años. Prilidiano poseía para entonces una sólida formación como pintor, además de estudios de arquitectura. En 1851 lo encontramos, precisamente, proyectando la chacra Los Olivos, que con sucesivas remodelaciones sería la actual residencia presidencial.

Boceto de Prilidiano Pueyrredón de su retrato de Manuelita.
Museo Nacional de Bellas Artes, Nº Inventario 3181.

Manuelita tenía por entonces 34 años y había sido compañera de juegos infantiles de Prilidiano, que en el momento de hacer el retrato tenía 27. Se conocían bien. La citada comisión determinó, luego de algunos cabildeos, que el retrato sería con la figura de Manuelita de pie. 

Un primer boceto presenta variantes poco significativas desde el punto de vista formal, pero centrales para la lectura política, ya que el vestido de seda es de tonos violáceos en lugar del “colorado punzó” del retrato de aparato final. Es conocida la sugerencia dada por Pueyrredón –por la documentación transcrita por Saldías– de matizar de algún modo el rojo del vestido. Otras variantes son el pañuelo de encaje que sostiene en su mano, la ausencia del cortinado derecho, la suma de un silloncito en el ángulo izquierdo, un libro abierto sobre la mesa y el espejo arriba del florero. En la posición y gesto de la figura no presenta variantes. El rostro parece más joven que los treinta y cuatro que tenía entonces, bien expresados en el retrato final. La factura del boceto, más libre, no recuerda la pincelada objetiva de escasa materia de Pueyrredón, pero es difícil cualquier juicio ya que no poseemos otros bocetos de época para comparar. La propuesta de Solá y Gutiérrez de considerarlo factura de Monvoisin no tiene ningún respaldo formal ni histórico.

Posteriormente, se estableció que el traje debía ser rojo, según la divisa federal, y tanto la postura como la expresión del rostro tenían que exaltar su bondad y la dignidad de su rango.

Luego de conocer estos requisitos, el artista solicita autorización para colocar encajes blancos en el vestido con el fin de resolver plásticamente mediante contrastes la majestuosidad de la figura. Los pormenores del encargo los conocemos por el relato de José Mármol aparecido el 6 de octubre de 1851 en La Semana de Montevideo (ciudad en la que el escritor estaba exiliado).

El artista desarrolla una magnífica distribución del color, utilizando una gama de rojos que logra una verdadera sinfonía: abarca la figura, el cortinado, la alfombra, el sillón y las flores junto con el dorado para maderas y pasamanería, el marfil de los encajes y un fondo en gama verdosa. Crea, así, un clima adecuado para su representación que también posee elementos simbólicos. La expresión risueña del rostro y la mano derecha apoyada en un papel blanco (que se interpretaba como una carta para su tatita, según el papel de intercesora) completan un cuadro de apreciables dimensiones.



Este óleo, excepcional exponente de la iconografía pictórica argentina, perteneció al Museo Histórico Nacional. Pero en 1932 el crítico José León Pagano publicó un artículo en el suplemento Literario de La Nación en el que se valorizaba por primera vez a Prilidiano Pueyrredón como uno de nuestros grandes artistas. Luego de esta intervención, el cuadro fue trasladado al Museo Nacional de Bellas Artes, donde hoy lo podemos ver.

Pieza de colección


Escena en escala 54 mm con Juan Manuel de Rosas y su hija Manuelita, confeccionada por el modelista Juan Manuel Valea: https://www.facebook.com/modelismo.medida/?fref=ts

La escena está claramente inspirada en el cuadro de Pueyrredón, aunque con algunas libertades artísticas. Se agregó a Juan Manuel de Rosas, junto a un mueble detrás de los personajes, donde descansa un sable (¿El sable de San Martín?).




















Edecán de Rosas


Historia


Un asistente o ayudante de campo (del francés aide-de-camp) o edecán es el asistente personal, secretario o asistente militar de una persona de alto rango, usualmente un oficial militar de alta graduación o un jefe de Estado. El primer ayudante es generalmente el de mayor nivel.

La insignia tradicional de un ayudante de campo es normalmente la aiguillette, un cordón dorado o de otros colores, llevado colgando entre un hombro y los botones de la chaqueta del uniforme.

Estas funciones parecen tan antiguas como la organización regular de las tropas. Solían en otro tiempo desempeñar voluntaria y gratuitamente estos destinos ciertos jóvenes de familias muy distinguidas. Según la organización militar francesa que sirvió de norma a la española desde que la dinastía Borbón ascendió al trono español, durante el siglo XVI y XVII los ayudantes de campo tenían el nombre de ayudantes de los mariscales de campo de los reales ejércitos porque estaban particularmente adscritos al mariscal de campo para secundar sus órdenes.

Edecán de J.M. de Rosas.
Autor desconocido.

El duque de Enghien tuvo 22 ayudantes todo el tiempo que estuvo sitiando a Thionville en 1645. Luis XIV pasaba 500 francos mensuales a cada ayudante de campo. El mismo Monarca destinó cuatro a cada mariscal o comandante general de ejército, dos a cada teniente general y uno a cada mariscal de campo en campaña. Entonces se nombraban para estos destinos oficiales jóvenes, instruidos e inteligentes. Los mariscales de Francia tienen ayudantes de campo de un grado superior a los de los otros generales. El cargo de ayudantes de campo cerca la persona de los reyes y príncipes debe considerarse más bien como un destino que como un grado, que desempeñan siempre oficiales generales.

En la Republica Argentina los antecedentes del edecán se remontan al año 1810, que por decreto del 7 de octubre nombra edecanes para la Junta determinando uso de uniforme y sueldo.


Durante el extenso gobierno de Juan Manuel de Rosas al frente de la provincia de Buenos Aires hubieron varios edecanes, entre los que podemos nombrar a Manuel Corvalán, Juan Manuel de Larrazábal, Victoriano Aguilar y Antonio Reyes. De este último es del único que poseemos una imagen con su uniforme.

Edecán Antonio Reyes, Juan Manuel de Rosas y su hija Manuelita.

Rosas nombró en 1843 al coronel Antonio reyes como su Edecán y Jefe de la Secretaría en el Cuartel General de Santos Lugares.

Desempeñándose en este cuartel general, en 1848, le tocó recibir a Camila O'Gorman y al cura Gutiérrez, traídos desde Goya, donde se habían radicado. Reyes y Manuelita Rosas trataron en esa oportunidad de salvar la vida de Camila, pero sus planes se vieron frustrados por la decisión de don Juan Manuel de sancionar la falta con la Pena capital.

El mismo Reyes nos deja un testimonio sobre la ardua tarea de gobierno realizada y de la honestidad con que Rosas manejaba los dineros públicos:
"El tiempo corrido desde que entré al servicio del general Rosas y muy cerca de su persona, me da derecho a juzgar al hombre... No tenía hora señalada para su despacho: cuando se acababa lo del día se dejaba el trabajo y se despachaban los escribientes; generalmente la noche se pasaba en el trabajo. Se llamaba del Ministerio cuatro o seis escribientes cuando estábamos muy apurados. A estos escribientes se les despachaba a las cuatro de la tarde y se les daba a cada uno cinco pesos para ir a comer a la fonda: a los de la oficina, nada; éstos comían, si no había trabajo, en la mesa general de la familia, y sí había que hacer no se movían. A mí jamás me mandaba a comer, y cuando iba, al momento me llamaba para que hiciese el trabajo que correspondía a los demás. Se comprende el motivo: era que como él quedaba trabajando, no podía estar solo, pues tenía que hacer copiar lo que escribía. . . El domingo o día de fiesta era lo mismo que el día de trabajo. Generalmente dejaba el trabajo a la madrugada, a veces a las ocho o nueve de la mañana, y lo retornaba a las tres o cuatro de la tarde. Inmediatamente se despertaba y abría la puerta de su despacho y dormitorio, si aún no había llegado me mandaba llamar y ya empezaba el trabajo... Tengo la convicción que nunca usó en beneficio propio de los dineros del Estado durante su gobierno. Era celoso defensor de los caudales públicos y no permitía que los encargados de la distribución de dineros rindieran cuentas dudosas. Sólo había descanso cuando el general iba a Palermo y nos dejaba en la ciudad, y muchas veces al marcharse nos dejaba trabajo. No había que separarse mucho porque solía llamar de Palermo por algún trabajo urgente.
Sabido es que entonces iba a Palermo a respirar después de un largo encierro, y allí sólo recibía con gusto determinadas personas. Allí no estaba el gobernador, allí era simplemente el ciudadano, era la casa particular donde el servicio y lo que consumía era costeado por don Juan Manuel, para lo cual prevenía lo necesario al proveedor don Pablo Santillán y era todo pagado con su dinero particular. 
En estos paseos no molestaba, como él decía, a ningún edecán, ni ayudante: llevaba a dos ordenanzas y el servicio particular. He oído muchas veces que salía disfrazado. No es cierto: no salía sino de particular, embozado en su capa, sin que nadie lo acompañara; algunas veces lo acompañaba yo; sus salidas eran a lo del doctor don Tomás de Anchorena. Otras veces iba solo, daba una vuelta y volvía después de una hora. La puerta quedaba apretada sin pasador, y yo en la pieza siguiente". (Irazusta, Julio: "Vida Política de Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia", T. VII, p. 185).
Actualmente, se asignan como edecanes del presidente de la República tres oficiales con el rango de teniente coronel o equivalente, uno de cada fuerza armada (Ejército Argentino, Armada de la República Argentina y Fuerza Aérea Argentina. También se asignan tres oficiales para el Ministro de Defensa.

Entre los años 2007 a 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, esos 3 edecanes fueron mujeres (http://www.lanacion.com.ar/968897-kirchner-bendijo-a-las-tres-primeras-edecanes)

Pieza de colección


La figura exhibida fue confeccionada en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain: http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/

El uniforme resulta muy similar al de la lámina de autor desconocido y al del coronel Antonio Reyes.













Gral. Juan Facundo Quiroga


Historia


Nació en La Rioja y murió en Barranca Yaco asesinado, el 16 de febrero de 1835.

Acusado de bárbaro por Sarmiento, conocido por el nombre de "Tigre de los Llanos", Quiroga jugó un papel prominente en la vida política de la Argentina (1818-1835).

Combatió contra la constitución centralista de Rivadavia, pero fue derrotado por los efectivos de éste, bajo el mando de Lamadrid. Sin embargo, por el año 1828, Quiroga controlaba las provincias norteñas desde Catamarca hasta Mendoza. 

Se unió con otros caudillos bajo la firme determinación de establecer el federalismo, especialmente después de la ejecución de Manuel Dorrego (diciembre de 1828), y de destruir las fuerzas unitarias comandadas por Lavalle, ahora gobernador de Buenos Aires.

Quiroga con uniforme similar a la pieza exhibida.

Quiroga sufrió la derrota de manos del general unitario Paz, en La Tablada, el 23 de junio de 1829, y en Oncativo, el 25 de febrero de 1830. Impedido transitoriamente de regresar, Quiroga vio el modo de pasar furtivamente a Cuyo en 1831 dirigiéndose rápidamente a Tucumán para hacer frente a las fuerzas unitarias que se hallaban bajo el mando de Lamadrid, desde que el general Paz inesperadamente había sido hecho prisionero en El Tío. 

La batalla librada en La Ciudadela (famosa fortaleza de Tucumán) el 4 de noviembre de 1831, concluyó con la victoria de Quiroga y puso término a la guerra civil, pues Rosas había vencido simultáneamente a Lavalle en Buenos Aires. 

Al trasladarse a Buenos Aires, Quiroga dedicó el resto de su vida a intentos (solo o con otros federales) de convocar un congreso constituyente para formar la estructura orgánica de una república federal.

El caudillo Juan Facundo Quiroga sobre su caballo moro,
según una litografía de César Hipólito Bacle, realizada en 1831.

Rosas se opuso enérgicamente a tal designio, arguyendo que una organización formal de esa naturaleza era prematura e insensata hasta tanto las provincias no hubieran creado sus estructuras políticas individuales y una saludable vida institucional, citando el ejemplo de los Estados Unidos, que no admitía que un territorio tomase plena participación en la vida política nacional hasta haber formado su propio gobierno. Las discusiones se interrumpieron en 1834 mientras Quiroga era enviado en una misión pacificadora en la esperanza de que el poder y prestigio de que gozaba en el norte le permitirían impedir la guerra civil que se cernía amenazante entre los gobernadores de Tucumán (Felipe Heredia) y Salta (Pablo Latorre). 

Cumplida su misión con éxito y regresando a Buenos Aires, desdeñó obstinadamente las advertencias sobre conspiración en Córdoba, fue sorprendido y asesinado por efectivos al mando de Santos Pérez en Barranca Yaco, el 16 de febrero de 1835.

La azorada opinión pública dividió las inculpaciones del crimen entre Rosas, López y los hermanos Reinafé, pero José Vicente Reinafé, gobernador de Córdoba, su hermano, Santos Pérez y otros fueron convictos de la conspiración y ejecutados (1836).

La muerte de Quiroga dejó a Rosas como única autoridad subsistente.

Pieza de colección


La figura exhibida fue confeccionada sobre matriz de Roume en escala 80 mm. Puede notarse el detalle de la montura de piel de yaguareté.



 
 
 
 
 
 
 
 
 


Barranca Yaco (1835)

 

Descripción

 
El Paraje Barranca Yaco, cuyo nombre significa en lengua aborigen, “agua de la barranca”, está ubicado en territorio cordobés, a 9 kilómetros al norte de la Posta de Sinsacate, sobre el antiguo Camino Real.
 
Barranca Yaco se hizo famoso por ser el lugar donde Facundo Quiroga murió asesinado el 16 de febrero de 1835, luego de llevar adelante una misión orientada a mediar un conflicto entre las provincias de la región. En ese mediodía, una comitiva al mando del capitán de milicias cordobés Santos Pérez emboscó el carruaje de Quiroga y lo mató de un tiro en el ojo. Su cuerpo fue tajeado y lanceado y todos los hombres que lo acompañaban fueron asesinados también.

"Traición en Barranca Yaco" (Dúo Los Comechingones).

El asesinato de Quiroga dio lugar a un frondoso expediente judicial de trece cuerpos de expedientes (unas 1700 fojas útiles), el cual se conserva en el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Dr. Ricardo Levene".

No hay datos concretos sobre la forma exacta de la muerte del general Quiroga, pero la mayoría de las versiones refieren que fue asesinado de un disparo en el ojo al asomarse por la ventana de la galera en que viajaba. Sin embargo, en las versiones cinematográficas, se hace descender a Quiroga de la galera, donde luego es asesinado.
 
Escena de "Facundo, la sombra del tigre" (1995), dirigida por Nicolás Sarquís.

Escena de "Yo maté a Facundo" (1975), dirigida por Hugo del Carril.
 
En el marco de los festejos por el Bicentenario de la Patria, el paraje Barranca Yaco fue puesto en valor por el Gobierno de la Provincia de Córdoba, en febrero del año 2010 y en el bosquecillo donde fue asesinado Facundo Quiroga se levantó un monumento en su honor, donde se destacan nueve cruces que evocan a los caídos en ese lugar. Además, esta obra se complementó con el asfaltado de la ruta de acceso y la iluminación contextual del sitio con farolas coloniales.

Pieza de colección

 
Magnífico diorama con la escena de la muerte de Facundo Quiroga en Barranca Yaco, inspirada en los cuadros que retrataron el trágico suceso, confeccionado en escala 1/32 por el modelista Juan Manuel Valea: https://www.facebook.com/modelismo.medida/
 

Asesinato de Juan Facundo Quiroga en Barranca Yaco (Mural).



 
Se partió de una diligencia tipo cowboy, pero muy similar a la galera de los cuadros de Barranca Yaco.
 



 

Lo primero fue trabajar sobre la diligencia para convertirla en la galera de Quiroga. Obviamente, se reemplazó al conductor por un gaucho.


El general Quiroga en proceso de producción, antes de ser colocado en la galera.

 
Gauchos de la partida de Santos Pérez
 
La escena definitiva








 
 
 
 
 
 
 




Las Milicias unitarias durante la épocas de Rosas



Historia


Como señala Luquy Lagleyze, existe muy poca información respecto a las fuerzas militares que se opusieron al gobierno de Juan Manuel de Rosas, y menos aún sobre los uniformes que utilizaron.

No existió un reglamento o disposición que ordenara los uniformes de las fuerzas unitarias, pero sí hubo una serie de acuerdos tácitos que hicieron fácilmente reconocibles a los soldados de uno y otro bando.

En 1835 Rosas decretó la supresión de determinados colores del vestuario de sus soldados. Quedaron abolidos así el celeste y el verde considerados colores unitarios, limitándose el amarillo a sólo vivos o galones. Los colores puramente federales fueron entonces el rojo, en sus versiones de grana o punzó; el azul oscuro, casi índigo; y el blanco, pero este último combinado siempre con los otros dos. Para ocasiones especiales las tropas federales vestían íntegramente de rojo punzó.

Los colores proscriptos eran utilizados por las fuerzas unitarias por pura coincidencia: al ser las unidades de Paz y Lavalle restos del viejo Ejército Republicano de la guerra contra el Brasil, el color verde predominaba en los uniformes de su infantería y el celeste era el color de las vueltas de algunos de caballería en el interior, que no eran otra cosa que antiguos cuerpos de Milicia Activa o Pasiva, que llevaban ese color por una disposición de 1825, anterior a la Guerra Civil.

De esta manera, estos colores se "oficializaron" como de los cuerpos unitarios. Pero los otros colores no estuvieron excluidos de las tropas unitarias, ya que es posible ver en cuadros y documentos que algunas tropas se vestían de azul y grana, como las federales. La diferencia fue siempre el cintillo celeste de las gorras o en el pecho, de los que afortunadamente se conservan varios ejemplares.


Ejército del General Paz 1829/1832


El general Paz inició su campaña con unidades del antiguo Ejército Republicano, como los batallones Nº 2 y Nº 5 de Cazadores, el Nº 2 de Caballería y parte de la Artillería Ligera.

Además, el general Paz formó en Córdoba varias unidades en 1829, como los Lanceros Republicanos compuestos de gente pobre e indios, formados por 3 escuadrones y un total de 312 hombres; los Lanceros Argentinos, también compuestos de 3 escuadrones, llamados "Los Colorados" porque dos de ellos pertenecían al gremio de carniceros; los Cazadores de la Libertad, formado en base al viejo Batallón Cívico, que estaba integrado por negros libres y gente de la plebe. Con la gente acomodada –comerciantes tenderos y pulperos– formó la Guardia Republicana de Infantería.

Al parecer, estas tropas estaban uniformadas íntegramente de verde; los Lanceros con chaquetas con vivo amarillo y dos sardinetas a cada lado del cuello, gorras de plato verdes con vivos amarillos, pantalones blancos y botas altas. Los Cazadores de chaquetas igualmente verdes con vivos blancos y cornetas en el cuello, y gorras de manga con vivos blancos. Por último, los de la Guardia Republicana llevaban casacas con los vivos y las vueltas del faldón blancas, pantalones blancos y morriones con los cordones y pompón verdes.

Formando parte de la vanguardia del llamado Ejército Republicano –tropas adictas a Paz–, llegó a Mendoza en el año 1830 el Batallón Nº 2 de Cazadores al mando de su Jefe el coronel José Videla Castillo y el sargento mayor Merlo. En 1831 era su Jefe el teniente coronel Borjas Moyano quien se enfrentó a Quiroga en Rodeo del Chacón.

Este cuerpo seguía llevando el uniforme vestido en la guerra contra el Brasil, que constaba de casacas de cuello, solapas y puños verdes o chaquetas azules con las vueltas granas; y morriones con cordones y pompón verde.


La Brigada del Pilar en Mendoza, creada y comandada por el coronel Barcala, estaba formada por los Cazadores del Pilar, de 4 compañías y una de carabineros y el 2º Batallón de los Cívicos del Pilar. Éstos estaban al mando del sargento mayor Pizarro y en enero de 1831 marcharon a Córdoba. Su uniforme consistía en chaqueta de paño, con vueltas anaranjadas, pantalones de brin y gorrete de paño.

Los Coraceros de la Guardia de San Juan, que eran un escuadrón al mando del comandante Santiago Albarracín llegan a Mendoza en abril de 1831 en la vanguardia del Ejército Republicano y pasan luego a San Juan. Se uniformaban de polacas de Brin con vueltas verdes, gorretes y pantalones de brin.

Los Lanceros de Salta, que llegaron también en la vanguardia del Ejército Republicano formados en 2 escuadrones de 2 compañías, al mando del teniente coronel Víctor, pasan luego a la 2º División del Ejército Republicano del mando del coronel Puch, divididos en 3 escuadrones comandados por Aresti, Víctor y Serapio Ovejero. Se marchan a Salta a principios de 1831. Llevaban el uniforme de la Caballería republicana de casacas azules con sólo los vivos granas, granadas en los faldones de color amarillo, pantalones reforzados con cuero y morriones con los cordones granas. Las compañías de flanqueadores llevaban las casacas granas con la divisa verde.

Legiones Libertadoras de Lavalle 1839/1840


La expedición de Lavalle estaba formada por una División compuesta de 5 legiones, una escolta y una reserva separada del Ejército activo, destinada a guarnecer la frontera y concurrir donde las circunstancias lo demandaban. Tenía un total de 3360 hombres. Las legiones llevaban el nombre de sus jefes, de esta forma eran: Legión Vilela, Legión Salvadores, Legión Rico, Legión Méndez y Legión Torres.

Estas legiones estaban uniformadas y armadas regularmente, con provisiones del Ejército Oriental y todos llevaban las divisas de una cinta mitad celeste mitad blanca, con un sol bordado la de los jefes y oficiales y que se portaba en la banda de la gorra de plato.

La infantería y la artillería iban uniformados de gorra de plato blanca con borla celeste, chaquetas celestes y pantalones azules o blancos. Otros llevaban chaqueta celeste con chiripás azules y sombreros tipo chambergo con divisas celestes. Lavalle llevaba, según Manuel Gálvez, un uniforme con gorra de plato con divisa blanca y celeste con la inscripción Libertad o Muerte, su chaqueta era azul y los pantalones estaban embutidos en botas granaderas, camisa color azul sin galón ni charreteras y faja de seda punzó con borlas.

De esta época se conservan algunos cuadros que son ilustrativos para reconstruir los uniformes de las Legiones de Lavalle. En primer lugar el pintado por Antonio Somellera del desembarco de Lavalle en San Pedro. Pueden verse en éste, en primer término a Lavalle llevando una guerrera corta y un pantalón azul con sólo dos vivos granas, en la mano una gorra de plato blanca con banda celeste y guarnición dorada.

Los oficiales que aparecen en uno de los botes se ven uniformados con casaquillas azules con cuello, puños y barras granas, botones dorados y en la cabeza gorras de plato azules con banda y borla celeste, guarnición dorada y un sol bordado en oro al frente. De las tropas que se observan en el mismo cuadro se ven algunos de blusas azules con cuellos, puños y carteras granas, pantalones blancos y gorra de plato azul con banda celeste. Llevan lanzas con banderola encarnada. El abanderado aparece con blusa azul pero la divisa celeste, gorra de plato similar y una manta roja terciándole el pecho.

Uno de los dibujos del pintor y litógrafo francés Adolphe D'Hastrel muestra a un oficial en uniforme de campaña quien por sus rasgos podría ser tenido como Lavalle. Viste debajo del poncho pampa, una chaqueta azul, con cuello y los puños amarillos, pantalones azules y un sombrero de ala con la divisa unitaria celeste y blanca con el sol bordado de oro. El uniforme por los colores es similar al de los oficiales de caballería orientales de esa época.

General unitario vestido de campaña
(por Adolphe D'Hastrel)

Del cuadro pintado por Carlos Descalzi de la Batalla de Arroyo Grande, pueden ser tomados, como lo hizo Udaondo, uniformes unitarios. Se ven allí tirados en el suelo soldados de infantería vestidos de levitas verdes con cuello, puños y vivos celestes, gorras de plato blancas con banda celeste y pantalones blancos con vivos celestes.

Batalla de Arroyo Grande (por Carlos Descalzi).

Fuente: "Los cuerpos militares en la historia argentina".



Uniformes



Resumiendo, los primeros uniformes que llevaron los hombres que pelearon bajo la bandera unitaria, se remontan a los del ejército republicano que luchó en la guerra con el Brasil de 1825-1828.

Los colores “oficiales” que luego serían los usados por los unitarios, se refieren a éste período ya que al ser las unidades de Paz y Lavalle restos del viejo Ejército republicano, el color verde predominaba en los uniformes de su infantería y el celeste era el color de las vueltas de algunos de caballería en el interior, que no eran otra cosa que antiguos cuerpos de Milicia Activa o Pasiva, que llevaban ese color por una disposición de 1825, anterior a la Guerra Civil.

Entonces, los colores proscriptos por los federales (el verde y celeste) eran en verdad de uso por parte de las tropas unitarias y ello no por gusto en un principio, sino por la simple coincidencia, al ser los mismos que existían en los uniformes llevados por las tropas de Paz y Lavalle.

Pero es importante aclarar, que los otros colores no estuvieron excluidos del vestuario de las unidades unitarias, ya que es posible ver en cuadros y documentos que algunas tropas se vestían de azul y vivos grana como las federales. La diferencia fue siempre el cintillo celeste de las gorras o en el pecho, de las que afortunadamente se conservan varios ejemplares.

Debemos tener en cuenta, que la vestimenta fue muy irregular entre las divisiones unitarias inclusive entre los veteranos de la Legión, quienes eran los más homogéneamente uniformados.


Soldado

Cubrecabezas: Gorra de plato blanca con banda celeste y blanca.

Casaca: Azul o verdes con doble hilera de botones cruzados –levita cruzada– o con una hilera recta –levita recta–. Puños y cuello celestes o verdes, con vivo amarillo.







Camisa: blanca y lisa de manga larga.

Chaleco: de paño blanco.

Cuartelera: Gorro con manga de paño rojo con vivos y borla amarilla, banda azul con galón amarillo y en su frente –aparentemente– una granada blanca llameante bordada.

Pantalones: de paño blanco, azul o celeste.

Pantalón blanco.

Pantalón celeste.


Calzado: Zapatos negros lisos, abrochados con cordones de cuero o de hilo.

Insignias: Cornetas bordadas.

Otras variantes:

Cubrecabezas: Gorra de plato azul, con banda celeste y blanca con un medio sol naciente bordado en la parte frontal. Sombrero de tipo chambergo con divisas celestes.

Nota: prenda destinada a proteger o cubrir la cabeza que tiene su copa con forma de plato, puede o no tener visera.

Abrigos: ponchos o capotes.


Oficiales

Cubrecabezas: Gorra de plato azul con banda y borla celeste, guarnición dorada y un sol bordado en oro en la frente.

Casaca: Azul con doble hilera de botones cruzados –levita cruzada– o con una hilera recta –levita recta–. Cuello, puños y barras granas, botones dorados.

Calzado: botas altas.

Pieza de colección 1


Infante unitario confeccionado en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por: Miguel Escalante Galain: http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/


 




Pieza de colección 2


Hermoso diorama de un artillero unitario confeccionado en escala 80 mm sobre matriz de Roume.

Se trata de una pieza fuera de la producción standard, de las denominadas "conversiones", piezas especiales que conjugan partes de distintos moldes.

Podemos observar el cañón sobre el lomo de la mula, 2 cajas de municiones y un barril de pólvora. El artillero luce la típica levita verde.



















Milicia de Caballería Unitaria (1835)


Milicias de Caballería Unitaria (por Eleodoro Marenco).

Pieza de colección 1


La figura exhibida fue confeccionadas sobre matriz de Roume en escala 80 mm. Se trata de una pieza fuera de la producción standard, de las denominadas "conversiones", piezas especiales que conjugan partes de distintos moldes.

Está claramente inspirada en la lámina de Eleodoro Marenco.

Porta una arma de avancarga de tipo "trabuco", muy apta para la caballería –al igual que la carabina– por ser más corta y maniobrable que el fusil.



Su cañón de boca acampanada se cargaba con metralla y se disparaba a corta distancia, con efectos estremecedores. Los trabucos podían disparar una bala (del calibre) postas, municiones, y como siempre se dijo, lo que "haiga", ello incluye metralla, piedras, etc. La boca ayudaba a que se pudiera "acomodar" a baquetazos la carga, cosa imposible con un cañón calibrado. El alcance dependía de la carga y los proyectiles, pero generalmente eran 10/15m en una "rosa" importante y la variedad de proyectiles "desparejos" los hacía llegar más o menos lejos, aún en el mismo disparo.  Efectivamente, se cargaban con los que hubiera de plomo o hierro dulce. La diversidad de carga y la asimetría de los ingredientes favorecía la dispersión.

Nacen principalmente "para barrer la cubierta" de las naves en los abordajes, (por eso eran de bronce) y luego pasan a ser utilizados por las caballerías para "diezmar" a la infantería.


Desde las épocas de la Independencia era muy común el uso de los denominados "trabucos naranjeros", de fabricación belga en su mayoría. Fueron muy utilizados al ser un arma que la poseían un gran número de civiles. Su nombre de “Naranjero” generalmente se dice que es debido a que la culata de dicho trabuco estaba construida de madera de naranjo, sumamente resistente. Sus características eran: se trata de un arma de gran calibre y boca ancha, cargada con metralla de recortes de metal. Su disparo a quemarropa era equivalente al de un pequeño cañón.












Pieza de colección 2


La figura exhibida fue confeccionadas sobre matriz de Roume en escala 80 mm. Se trata de una pieza fuera de la producción standard, de las denominadas "conversiones", piezas especiales que conjugan partes de distintos moldes.

Está claramente inspirada en el otro soldado de la lámina de Eleodoro Marenco que acompaña a la pieza de colección 1.

Viste chiripá, chaqueta azul, poncho y gorro de manga azul con vivos amarillos. Se encuentra apoyado en su caballo y sostiene una lanza con pendón celeste.











Artillero de Buenos Aires (1835-1852)


Historia


Luego de la guerra con el Brasil, fue necesario reordenar las pocas fuerzas de artillería que habían quedado en la Plaza de Buenos Aires. El decreto del 1º de octubre de 1829 declaraba al Cuerpo de Artillería parte del Ejército de la Provincia y, con fecha 23 de octubre de 1829, se autorizaba al nuevo arreglo y organización de las fuerzas existentes bajo el nombre de “Batallón de Artillería de Buenos Aires”.

Este batallón se hallaba compuesta entonces por 6 compañías, la primera y segunda de Artillería a Caballo o Volante, y las restantes tercera a sexta eran de a pie. En el año 1835, éste fue disminuido y se lo denominó “Compañía de Artillería de Buenos Aires”. 

El oficial de Artillería de la época de Rosas, en su segundo gobierno llevaba un atuendo muy sencillo, como se aprecia en la figura. Chaqueta corta punzó con vivos blancos y pantalón azul con franja punzó y el clásico gorro de manga.

Gorra cuartelera tipo manga.
Oficial de Artillería (lámina de Guillermo Roux)

La Compañía de Artillería de Buenos Aires tomó parte en la defensa de Martín García contra la escuadra francesa (11 de octubre de 1838), en el combate de Vuelta de Obligado (20 de noviembre de 1845) y en El Quebracho (4 de junio de 1846).

También participó en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852), donde el Regimiento es prácticamente aniquilado y su jefe el Cnel. Martiniano Chilavert, fusilado.

Martiniano Chilavert y la Artillería de Buenos Aires.

Pieza de colección


La figura exhibida fue confeccionada sobre matriz de Roume en escala 80 mm. Resulta muy similar a la ilustración de Guillermo Roux.











Guardia de Santos Lugares (1840)


Historia


En 1840, en el antiguo convento de los Mercedarios, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Brigadier Gral. Juan Manuel de Rosas, levantó el célebre Campamento de los Santos Lugares en la actual localidad de San Andrés. El lugar se haría famoso por los sucesos acontecidos en 1848, cuando en la cárcel del Campamento fusilan a Camila O’Gorman y al cura Ladislao Gutiérrez.


Los guardias de la caballería de Santos Lugares estaban acantonados en el campamento general que en ese lugar tenía Rosas. 

Su atuendo, como puede observarse, era uniformemente rojo. Entre los detalles distintivos de este cuerpo, también era común que utilizaran caballos de pelo rojizo.
"El jinete usa chuleta a lo federal, viste gorro de manga, camisa y chiripá de bayeta rojos, calzoncillo blanco, bota de potro despuntada y espuelas de plata. Va armado de sable, lanza enastada en tacuara con borla roja y boleadoras, que lleva atadas a la cintura.El caballo enjaezado con cabezada de plata, con riendas de cuero sin curtir, simplemente sobadas, con bombas y pasadores del mismo metal, luce la frentera federal y en la cola un moño rojo llamado colera. El recado es el común usado en el campo en aquella época" (AA.VV., "La Historia Patria y la acción de sus armas", Ed. Círculo Militar, Buenos Aires, 1960, pág. 95).
Guardia de Santos Lugares, por Eleodoro Marenco.

Pieza de colección


En la figura en exposición, confeccionada sobre matriz de Roume en escala 80 mm., podemos observar otros detalles, como que el soldado adornaba su caballo con testera colorada y moño del mismo color en la cola, y el infaltable “Viva la Federación”. Se halla claramente inspirada por la lámina de Marenco.














Regimiento "Escolta Libertad" (1838/1840)


Historia


El Regimiento “Escolta Libertad” era la guardia del Gobernador Juan Manuel de Rosas. Si bien hubo una Escolta para el Gobernador Rosas a mediados de la década del 20, ésta fue suprimida en 1834. En 1837 es creada nuevamente bajo la siguiente estructura:

2 Compañías de Caballería:

a) una ubicada en el Campamento General de Campaña en Santos Lugares.
b) otra ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, en Palermo.

En primera instancia el Jefe del Regimiento era el Coronel Narciso del Valle (Veterano de la Expedición al Desierto), quién se desempeñó como Comandante del Regimiento Nº 5 de Caballería de Campaña, conocido como los “Colorados del Monte”. Para finales de la década del 30 fue designado como Jefe el Coronel Nicolás Granada (Comandante de la Guarnición Militar de Tapalqué y participante de la Batalla de Chascomús el 7 de noviembre de 1839 contra “Los Libres del Sur”).

Oficial de Coraceros "Escolta Libertad", por Eleodoro Marenco.
Lleva gorro punzó y coraza metálica, como la pieza 1.

Este Regimiento disponía de 3 tipos distintos de uniformes:
a) Cuartel: este uniforme constaba de chaquetas azules con cuellos amarillos, que fueron rápidamente cambiados por granas, con vivos del mismo color, pantalones punzoes con refuerzo de cuero y botones en el costado, gorretes de manga de paño color grana.
b) Gala: chaquetas punzoes, con refuerzo y botones al costado, morriones cilíndricos de cuero con guarnición grana, chapa con escudo nacional y trofeo con las iniciales E.L. (Escolta Libertad), cordones dorados y penacho encarnado y corazas metálicas negras. Su armamento era de sables y lanzas con banderola encarnada.
c) Campaña: todo el Cuerpo llevaba camisetas, chiripaes y gorras de manga granas, pantalones blancos estilo gaucho (con puntilla en la parte de abajo) botas de potro, corazas negras (en algunos casos de cuero) y ponchos.



Uniforme de campaña del coracero.
Su armamento: sables, lanzas con banderola encarnada, boleadoras y carabinas de caballería.

Estandarte del Regimiento "Escolta Libertad".

El Estandarte del Regimiento “Escolta Libertad” era un Estandarte de Caballería color grana con corbata del mismo color. Sus características eran:
-En los extremos estaban ubicados cuatro gorros fríos de color dorado.
-En el centro sol dorado con las leyendas en orla por arriba: “¡Viva la Confederación Argentina” “Mueran los salvages unitarios”, y por debajo “Regimiento Escolta Libertad”.
-Tanto el Estandarte como la corbata disponían de flecos dorados en todo el borde.

Pieza de colección 1


La figura de las fotos, confeccionada sobre matriz de Roume en escala 80 mm., nos presenta a un abanderado del Regimiento "Escolta Libertad". También podemos observar la testera colorada y moño del mismo color en la cola, y el infaltable “Viva la Federación”.




"Coraceros" - Litografía de Carlos Morel (1813-1894).


Pieza de colección 2


Esta variante de la figura anterior, también confeccionada en escala 80 mm sobre matriz de Roume, es una "conversión", es decir, una figura creada a partir de diversos moldes, lo que la hace única. Entre las principales diferencias, este abanderado lleva morrión en lugar de gorro y su coraza es de cuero.

Pareciera ser un mix de estas dos imágenes, tomando el chakó y el sable de la primera y la coraza de cuero de la segunda.

Jefe militar de las fuerzas federales (E. Marenco).
Coracero de la Compañía "Escolta" de Rosas.

Los detalles y el acabado, especialmente la pintura, superan en calidad a la pieza 1.








Pieza de colección 3


Coracero de la "Escolta Libertad", confeccionado en aleación metálica y escala 1/32 (54 mm) por Juan Manuel Valea: https://www.facebook.com/modelismo.medida/

Viste coraza metálica y gorro de manga y porta sable y carabina de caballería.









Soldado Gastador (1840)


Historia


El Diccionario de la RAE define al Gastador como el “soldado que se aplicaba a los trabajos de abrir trincheras y otros semejantes, o bien a franquear el paso en las marchas, para lo cual llevan palas, hachas y picos”. En consecuencia, el gastador es el que derriba y construye fortalezas a golpe de pico y pala, allanando el camino para el avance de la artillería durante las marchas.

En Buenos Aires, el Reglamento de Infantería de 1846 asignaba 4 gastadores para cada batallón, concurriendo a todas las campañas y expediciones de su unidad. Tenían como misión efectuar trabajos inherentes a los zapadores y artesanos, marchando siempre a la derecha de su batallón. (Se dedicaban a abrir trincheras o a franquear el paso en las marchas con palas, hachas y picos).

Gastadores del Batallón "Guardia Argentina".

Durante la época de Rosas, los gastadores usaban este uniforme para desfiles con bombachas rojas y la divisa punzo federal; posteriormente se cambia a los pantalones con el escudo de la República en la pechera del delantal.

Respecto al uniforme de los soldados gastadores hallamos la siguiente descripción:
"Vestían gran morrión de pelo negro con pompón colorado, adorno de metal al frente con el número del batallón y cordón de lanilla con borla blanca; corbatín negro, casaca azul con cuello y distintivo (pico y hachuela) en el brazo izquierdo, rojos; guantes mosqueteros blancos, pantalón colorado; gran delantal de gamuza blanca con escudo bordado en el pecho; bandoleras blancas y cinturón del mismo color" (AA.VV., "La Historia Patria y la acción de sus armas", Ed. Círculo Militar, Buenos Aires, 1960, pág. 155).

Pieza de colección 1


La figura exhibida es un zapador/gastador del batallón Guardia Argentina, en el año 1840, figura de metal y a escala 80 mm.





Pieza de colección 2


Este gastador de la provincia de Buenos Aires fue confeccionado en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/





Soldado Gastador de 1850, según Eleodoro Marenco.

Bandeja de porcelana Verbano con un
Soldado Gastador de alrededor de 1850








Infantería federal


Historia


Las tropas de infantería durante la época de Rosas estaban compuestas por los siguientes 6 regimientos:


  • Cazadores del Río de la Plata

Officers of the "Guardia Argentina" and "The Rio de La Plata",
 by Joseph Fontenau. "Los Cuerpos Militares en la Historia Argentina".
  • Guardia Argentina

1843-1849 - Batallón Guardia Argentina (Oficiales).
    1843-1849 - Batallón Guardia Argentina (Compañía de Granaderos).

    Batallón "Guardia Argentina" (Infantería).
  • Patricios de Infantería

Los uniformes de gala contrastaban, por su lujo, con los llevados en campaña, que eran mayoritariamente ropas del país, chiripas y chaquetas. El grado del sargento está dado por llevar charreteras en el uniforme de gala y jinetas en el brazo derecho, y su especialidad denotada, además de la gorra, por la doble sardineta en los puños. Los oficiales no llevaban pantalones mamelucos como las clases y tropa, sino pantalones largos con franja de galón de oro.

El soldado del segundo batallón viste íntegramente de rojo punzó. Mamelucos, casaquilla, gorra y hasta las polainas son de ese color. Las crónicas señalan que así estaban vestidos durante la campaña de Obligado, de gala para el combate. Su pertenencia al segundo batallón se descubre por el número 2 al frente de la gorra de manga y la doble sardineta amarilla en el cuello.
1845 - Regimiento Nº 2 de Patricios, Soldado y Sargento (Vuelta de Obligado).
  • Milicias Activas de Infantería (Infantería de Línea)

1841 - Infantería de Línea.
  • Defensores de la Independencia de Buenos Aires

Regimiento "Defensores de la Independencia de Bs. As."
  • Batallón Restaurador


Pieza de colección 1


Milicia federal de 1840, probablemente perteneciente al Regimiento Nº 2 de Patricios. Fue confeccionado sobre matriz de Roume en aleación metálica y en escala 80 mm.




Pieza de colección 2

La pieza exhibida es un infante del Regimiento Nº 2 de Patricios de Infantería, durante el combate de la Vuelta de Obligado, en uniforme de campaña.


Fue confeccionado en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain: http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/




Pieza de colección 3


La pieza exhibida es un Granadero del Batallón Guardia Argentina, durante el combate de la Vuelta de Obligado.

Fue confeccionado en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/







Pieza de colección 4


La pieza exhibida es un infante de la época de Rosas, perteneciente al Regimiento "Defensores de la Independencia de Buenos Aires", en uniforme de campaña.

Fue confeccionado en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/











Oficial de Marina federal (1844)


Historia


El 18 de julio de 1826, en ocasión de la Guerra con el Brasil, se recuperó el color de divisa celeste, cuando el Comandante de la Escuadra el Coronel de Marina Guillermo Brown, propuso los nuevos distintivos que debían usar los Jefes y Oficiales de la Escuadra Nacional. Este documento fue la base del decreto que veinte días después refrendó Rivadavia dando el uniforme a la Escuadra Republicana. 

Los Jefes y Oficiales usarían casaca azul, bota, cuello y solapa celeste con galón de oro alrededor, chupa y pantalón azul o blanco, cabos –botones y galones– dorados. Las divisas hasta Subtenientes serían iguales a las del Ejército. Los Pilotos usarían un ancla bordada a cada lado del cuello; los cirujanos, una hoja de laurel bordada en oro en el cuello y botas; los contadores, el mismo distintivo bordado en plata; los pilotines, una sardineta bordada en oro al cuello; los aspirantes, casaca sin solapa y dos sardinetas a cada lado del cuello.

Según las memorias de Antonio Somellera, que fue cadete durante esta guerra, los oficiales usaban casaca, pero los cadetes o guardiamarinas llevaban chaqueta toda abrochada y cutó en vez de espada, la que sólo les era dada cuando ascendían a subtenientes de marina y así llegaban a ser oficiales.

Este uniforme se usó hasta el inicio del período de las guerras civiles –1835– en que el gobernador de Buenos Aires prohibió el uso militar del color celeste, por ser distintivo del partido opositor unitario, y lo reemplazó en los uniformes de marina por el color rojo grana o rojo punzó, distintivo del partido federal gobernante. Así todo lo que en el anterior era celeste, entre 1835 y 1852 pasaría a ser rojo. El decreto expresaba: ''El Gobernador y Capitán General de la Provincia ha acordado que el uniforme de la Marina sea en adelante casaca azul oscuro, faldón blanco, bota y cuello punzó con galón y ojales de oro... En el sombrero nada habrá de celeste ni verdes, debiendo el forro por dentro ser punzó y la escarapela azul y blanca...".

Oficial de Marina en 1826.
Oficial de Marina en 1833.
En los distintivos jerárquicos y en esa época, la única novedad fue la introducida en los de los Brigadieres, ya que por serlo en ese entonces de la Provincia de Buenos Aires debían usar "banda azul encarnada y blanca y en el sombrero plumas de los mismos colores...". Sin embargo, el elástico de Guillermo Brown que se conserva en el Museo Histórico Nacional y es de esa época, no luce las plumas indicadas, lo que nos mostraría una de las tantas demostraciones de independencia del Almirante en ese aspecto.

De los uniformes de marinería se conocen los entregados en el invierno del año 1841, el que estaba constituido por las siguientes prendas: "camisa de liencillo, camiseta de bayeta colorada, pantalón de bayeta azul y de brin, ceñidor de lana, chaqueta de bayeta colorada, gorra catalana punzó y corbata de seda negra. De abrigo: chaquetón y poncho de bayeta colorada".

Luego de la caída del Gobernador Rosas y tras el final de las guerras civiles se volvió a adoptar el color celeste como distintivo de los oficiales de Marina, tanto los de la escuadra como los de la guardia Nacional –reserva– de Marina


Pieza de colección


La figura exhibida representa a un oficial de la marina federal en el año 1844. Fue confeccionada en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/

El uniforme es azul oscuro, con puños y cuellos punzó. Lleva el sable de oficial y catalejo.














Pulpería (S. XIX)


Historia


Una pulpería era hasta inicios del siglo XX, el establecimiento comercial típico de las distintas regiones de Hispanoamérica, encontrándose ampliamente extendida desde Centroamérica hasta los países del Cono Sur. Su origen data de mediados del siglo XVI y proveía todo lo que entonces era indispensable para la vida cotidiana: comida, bebidas, velas, carbón, remedios y telas, entre otros.
También era el centro social de las clases sociales humildes y medias de la población; allí se reunían los personajes típicos de cada región a conversar y enterarse de las novedades. Las pulperías eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas y además se realizaban peleas de gallos, se jugaba a los dados, a los naipes, (etc.).

Interior de una pulpería (acuarela de Juan León Pallière, c.1858).
Los establecimientos eran una viva expresión de la cultura local, como en el caso rioplatense, en donde solían contar con una o dos guitarras, para que los gauchos "guitarreasen" y cantasen; o se organizaran payadas y bailes entre los parroquianos.

El pulpero atendía detrás de una reja de hierro o de madera, para protegerse de los asaltantes y de las riñas que se producían en el lugar, que podían terminar en serios duelos con facones.
Ni almacén, ni bar, ni bodegón. La pulpería argentina es la denominación que le cabe de manera exclusiva a la tienda rural más tradicional y añeja registrada geográficamente en territorio argentino, donde cualquier artículo de origen nacional puede ser objeto de venta o decoración y, en tal sentido, nada que quepa en ese rubro desentona. Si bien la pulpería argentina no tiene fecha exacta de inauguración, se estima que existían desde mucho antes del contacto de los españoles con los araucanos, incluso cuando aún no existía comercio alguno o estancia que garantizara la provisión de bebida o alimento. En 1810 existían en la Provincia de Buenos Aires (que por entonces incluía a la Capital Federal) unas 500 pulperías.

La pulpería (campaña de Buenos Aires). Litografía, 1864/1865.
Forma parte del álbum "Escenas americanas", de Juan León Palière.

Testigos de este pasado destacan la Blanqueada en San Antonio de Areco y la Pulpería de Cacho en la ciudad de Mercedes. Aunque ya no son tan numerosas, algunos de éstos establecimientos persisten en el Barrio de San Telmo y Parque Patricios de la Ciudad de Buenos Aires donde se puede acceder a diversas mercaderías y tomarse un trago con el pulpero dueño del lugar. Otras pulperías, en cambio, han subsistido transformadas en los denominados “almacenes" y "despensas", que son una parte de las clásicas pulperías tradicionales.


Pieza de colección


Escena de una pulpería del siglo XIX confeccionada en escala 54 mm por Osvaldo Verón: https://www.facebook.com/osvaldo.veron.180?fref=photo

Está claramente inspirada en los cuadros de Juan León Pallière, sobre todo en el primero.

El edificio es de madera con un reboque interno de revestimiento para paredes interior. Los personajes y todos los accesorios fueron modelados en metal blanco.

Proceso de armado









Resultado final


Mi maqueta























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