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martes, 17 de febrero de 2015

Invasiones Inglesas

Antecedentes


En el año 1805 Inglaterra se encontraba enfrascada en un conflicto bélico contra la Francia de Napoleón. Los españoles en ese momento estaban aliados con los franceses. La mayor parte de Europa se encontraba en poder o bajo la influencia francesa, por lo tanto los ingleses se veían impedidos de comerciar con estos territorios, lo que afectaba su economía en plena Revolución Industrial. Con objetivo de obtener nuevas plazas comerciales y debilitar a sus enemigos, los ingleses comenzaron una serie de ataques a las posesiones europeas de ultramar. Como parte de ese esfuerzo, una fuerza inglesa ocupo en enero de 1806 la colonia holandesa de Ciudad del Cabo. Allí sus comandantes se informaron de la debilidad de la guarnición española de Buenos Aires además del cuantioso tesoro que la ciudad tenía y decidieron que ese sería su próximo objetivo.

Ataque de los ingleses a Buenos Aires
(grabado coloreado de José Cardona, que se conserva en el Museo Naval de Madrid).

Muy pocas veces en la historia una ciudad se enfrentó y derrotó con tal determinación a un ejército veterano y profesional para defender su propia cultura, su idioma y su libertad. Una vez que una sociedad pasa airosamente por esa experiencia tan dura difícilmente pueda volver a ser sumisa y aceptar ser menospreciada. Por lo menos por un par de generaciones.

Primera invasión


El 14 de abril de 1806 partió desde la ciudad del Cabo una fuerza comandada por Beresford. Hizo escala en Santa Elena donde se reforzó. La fuerza que llego al Río de la Plata consistía de 1600 hombres en 10 barcos de guerra. El 25 de junio de 1806 los ingleses desembarcaron en Quilmes, y llegaron a tomar el fuerte de Buenos Aires el día 28 de junio. El virrey Sobremonte huyó con el tesoro de la ciudad hacia Córdoba, para organizar allí la resistencia, pero el tesoro fue interceptado por los ingleses gracias a la información que proveyeron comerciantes temerosos de que los ingleses, al no tener el tesoro, robaran sus propiedades.

Los ingleses embarcan en carretas los caudales que habían sido depositados
en el Cabildo de Luján (Cuadro de Francisco Fortuny,  Museo de Luján).

Para ganarse el favor de la gente de Buenos Aires una de las primeras medidas de los invasores fue decretar el libre comercio. Esto provocó que muchos comerciantes que se beneficiaban con el monopolio español financiaran la resistencia a los ingleses, que comenzó a organizarse en forma secreta con el fin de retomar la ciudad. A su vez, en Montevideo, Liniers organizó una fuerza con el objetivo de marchar sobre Buenos Aires y liberarla. También Pueyrredón con la ayuda de Álzaga, organizó una milicia en los alrededores de la ciudad con vistas a la liberación de la misma, la cual fue derrotada por los ingleses el 1 de agosto. El 4 de agosto Liniers desembarco al norte de la ciudad en Las Conchas con su fuerza. A medida que avanzaba se fueron uniendo más hombres a su fuerza. Finalmente llegó a Buenos Aires donde convergieron en el ataque a los ingleses todas las fuerzas de la resistencia. Luego de 2 días de lucha los ingleses fueron expulsados el 12 de agosto. El 14 de agosto el Cabildo le confirió a Liniers el mando militar. Ésto, junto con la reconquista, constituyeron dos importantes antecedentes de autodeterminación que influirían luego en la Revolución de Mayo.

Rendición de Beresford, por el pintor francés Charles Fouqueray, 
cuadro que se conserva en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.


Período intermedio


Luego de la invasión se hizo evidente que era necesario contar con mayores fuerzas militares en el Virreinato del Río de la Plata. España en ese momento se hallaba en estado de virtual aislamiento con respecto a sus colonias, ya que su flota había sido derrotada en Trafalgar y los ingleses habían ganado el control del mar, por lo tanto recibir refuerzos de la metrópoli era bastante improbable. Se organizaron entonces fuerzas militares en el virreinato mismo, la mayor parte de ellas integradas por criollos. Se formaron, entre otras fuerzas, los Patricios, Arribeños, Húsares, Pardos y Morenos y más. Esto sentó las bases para el futuro ejército argentino que combatió en las guerras por la independencia y le restó poder a la élite española.

Estado del Ejército de la Capital en octubre de 1806.

Segunda invasión


El 22 de septiembre de 1806 el gobierno inglés decide invadir Buenos Aires y Montevideo. Los ingleses volvieron a la carga con una fuerza mucho mayor a la que habían enviado con anterioridad. Como base de acción tomaron la población de Maldonado; el 29 de octubre de 1806 comenzaron las acciones que culminaron 3 días después con la derrota española. El 3 de febrero de 1807 tomaron la ciudad de Montevideo en una operación naval y terrestre con 8000 soldados, bajo el general Auchmuty y el almirante Stirling. Sobremonte había acudido con refuerzos desde Córdoba, pero fue repudiado por el Cabildo, que puso a Ruiz Huidobro al mando de la fallida defensa de la ciudad. Mientras tanto Liniers que había acudido con 3000 hombres en ayuda de Montevideo debió retornar a Buenos Aires al enterarse de la caída de la ciudad.

El 5 de febrero llego la noticia a Buenos Aires de la caída de Montevideo, reuniéndose el Cabildo el día 10 para analizar la situación, llegándose a la decisión de destituir a Sobremonte, arrestarlo y nombrar como virrey a Liniers, hecho que sentó un fuertísimo precedente de autodeterminación con vistas a la Revolución de Mayo de 1810. Para impedir que el pueblo de Colonia del Sacramento fuera utilizado como punto de desembarque de un ejercito español, los ingleses también tomaron esa población que cayo fácilmente en marzo. Liniers envió al recién llegado de España, Elío al frente de una fuerza para recuperar Colonia. El 22 de abril éste realizó un ataque sorpresivo para los británicos, pero sin lograr el triunfo, y debió retirarse. Pack, el comandante inglés a cargo de Colonia, pidió refuerzos a Montevideo y atacó el campamento de Elío, derrotándolo y dispersando su fuerza el 7 de junio de 1807. Los ingleses comenzaron a usar a Montevideo como base para el contrabando, logrando que sus mercaderías penetraran en las colonias españolas. Además emprendieron una guerra propagandística mediante la distribución de un periódico pro británico.

Defensa de Buenos Aires.

El 10 de mayo de 1807 llegó a Montevideo Whitelocke que asumió el mando de todas las fuerzas inglesas. El 28 de junio desembarcaron los ingleses en Ensenada, enfrentando las resistencia de una fuerza local que fue prontamente desbaratada, iniciando la marcha sobre Buenos Aires. Entre tanto llegó de España una resolución que declaraba a Ruiz Huidobro como virrey, pero al hallarse este prisionero de los ingleses, la Audiencia resolvió la continuidad de Liniers en el cargo. El 4 de julio el ejército ingles se aproximó a la ciudad de Buenos Aires. Liniers salió a enfrentarlos en Plaza Miserere siendo derrotado. Ante la ominosa situación el alcalde de Buenos Aires, Martín de Álzaga ordenó fortificar la ciudad, se cavaron trincheras y se hicieron barricadas, a la vez que la población se levantó en armas para enfrentar a los ingleses. 

El 5 de julio los ingleses partiendo de Miserere se dividieron en 12 columnas para penetrar en la ciudad confiados de la victoria. Los sorprendió una encarnizada resistencia y una lucha cuerpo a cuerpo. La población utilizo casi cualquier medio para combatir a los ingleses, el más famoso fue el de arrojar aceite hirviendo desde las terrazas de las casas a las columnas británicas (aunque algunos historiadores afirman que era agua hirviendo ya que el aceite en esa época era un artículo muy caro). Los ingleses no pudieron tomar la ciudad y sufrieron una gran cantidad de bajas. Liniers le ofreció a Whitelocke la rendición la cual el comandante británico aceptó. Las tropas británicas debieron retirarse del Río de la Plata y devolver al Virreinato del Río de la Plata las ciudades tomadas.

Una caricatura que muestra la degradación de Whitelocke luego de la corte marcial. 
Dos niños tambores le quitan su atuendo militar y quiebran su espada,
 al tiempo que un diablo le ofrece un arma para suicidarse.

Consecuencias de las invasiones


Las invasiones inglesas sentaron un precedente para la Revolución de Mayo de 1810, ya que demostraron que las colonias podían defenderse por su cuenta sin ayuda de la metrópoli, a la vez que el nombramiento de Liniers y una serie de decisiones que se tomaron de manera local, sirvieron como precedente de la autodeterminación que podía ser ejercida.

Estado de las fuerzas de Buenos Aires en Octubre de 1806, luego de la primera invasión inglesa


El fracaso que las fuerzas armadas virreinales organizadas por los decretos oficiales habían experimentado en su primer combate, dio como resultado el abandono del superado reglamento de 1801. Como resultado inmediato, se realizaría la última reorganización de las milicias virreinales, con la concurrencia de todos los habitantes se llevaría adelante la formación de los cuerpos de voluntarios los que constituirían el núcleo para la defensa de la capital.

En consecuencia, se comenzó la organización de los Cuerpos de voluntarios con los vecinos americanos, y la formación de cinco Tercios o Cuerpos según sus provincias de origen, con los vecinos españoles.

Organización de los nuevos cuerpos 


Infantería, caballería e infantería de línea (fuerzas veteranas):

  • Real cuerpo de marina al mando de J. Gutiérrez de la Concha: ............................482 hombres
  • Real cuerpo de artillería al mando de José Maria Pizarro:.................................... 219 hombres
  • Fijo de Buenos Aires al mando de José Piris: .......................................................167 hombres
  • Dragones de Buenos Aires al mando de Florencio Núñez: ...................................196 hombres
  • Blandengues de Buenos Aires al mando de Esteban Hernández: .........................147 hombres
  • Blandengues de Montevideo al mando de Benito Chain: .....................................118 hombres


Infantería de milicias (fuerzas de milicias):
  • Granaderos Provinciales al mando de Juan Florencio Terrada (natural de Bs As):107 hombres
  • Legión Patricia al mando de Cornelio de Saavedra (nat. de Potosí): ...................1359 hombres
  • Asturianos y vizcaínos al mando de Prudencio Murguiondo (nat. de Vizcaya):.....440 hombres
  • Cazadores correntinos al mando de N. Murguiondo (nat. de Vizcaya):..................84 hombres
  • Montañeses al mando de José de la Oyuela: (nat. de Castilla): ..............................231 hombres
  • Gallegos al mando de Pedro Antonio Cerviño (nat. de Galicia): ...........................510 hombres
  • Andaluces al mando de José Merelo (nat. de Andalucía):.......................................431 hombres
  • Catalanes al mando de José Olaguer Reynal (nat. de Cataluña):...........................583 hombres
  • Indios, morenos y pardos al mando de José Ramón Baudriz (nat. de Asturias):....352 hombres

Caballería (fuerzas de milicias):
  • 1er Escuadrón de Húsares al mando de Juan Martín Pueyrredón (nat. de Bs As):.203 hombres
  • 2do Escuadsrón de Húsares al mando de Lucas Vivas (nat. de Bs As):................186 hombres
  • 3er Escuadrón de Húsares al mando de Pedro Ramón Núñez (nat. de Bs As):.....181 hombres
  • Cazadores al mando de Luis Fernández (nat. de Andalucía): ................................ 219 hombres
  • Migueletes al mando de Alejos Castex (nat. de Bs As): ..........................................193 hombres
  • Carabineros de Carlos IV al mando de Benito Rivadavia: .....................................190 hombres
  • Escuadrón de labradores, Antonio Luciano Ballesteros(nat. de Bs As):................332 hombres
  • Escolta del General Liniers:........................................................................................71 hombres

Artillería (fuerzas de milicias):
  • Milicias provinciales al mando de: José María Pizarro: ........................................ 100 hombres
  • Unión al mando de Gerardo Esteves:........................................................................395 hombres
  • Indios, morenos y pardos al mando de Francisco Agustini:.................................... 426 hombres
  • Maestranza a cargo de Rivera Indarte: .....................................................................221 hombres














Regimiento Fijo de Buenos Aires (1806-1807)


Historia


Ya analizamos en la anterior entrada el origen y formación del Regimiento Fijo de Buenos Aires.

Para 1806, su situación era muy precaria, al igual que la del Regimiento Fijo de Dragones de Buenos Aires y el Cuerpo de Blandengues de la Frontera.

A principios del siglo XIX, al igual que en otros puntos de América, el número de tropas era muy bajo. Así, de los 3923 hombres que debería haber según la plantilla de 1803, sólo existían 1691; de ellos, una buena parte en Perú. Buenos Aires contaba con un batallón de Infantería muy disminuido y con seis compañías de Dragones.



El Regimiento Fijo de Buenos Aires en 1806


En 1801 el virrey marqués de Avilés señalaba que si bien el Regimiento tenía tres batallones, su fuerza efectiva "apenas sería de dos" y salvo la compañía de granaderos del tercer batallón, que estaba en Buenos Aires haciendo de escolta montada del virrey, el resto se encontraba en la Banda Oriental (Montevideo).

Fusilero del Reg, Fijo.
Granadero del Reg. Fijo.
Tres años más tarde (1804), sobre 2065 efectivos de plantilla, revistaban sólo 79; el tercer batallón íntegro se hallaba en las provincias interiores del Perú y 347 infantes en la costa patagónica.

En 1806 quedaban en Buenos Aires solamente la compañía de granaderos, reducida a 50 hombres y armados como Dragones, a las órdenes del capitán Juan Antonio de Olodriz.

En 1805 volvieron a Buenos Aires los soldados que estaban en Salta ante el peligro de un ataque británico.

El virrey Rafael de Sobremonte dispuso el traslado de la unidad a Montevideo como previsión de un ataque británico en 1806. Cuando se produjo la primera de las Invasiones Inglesas el cuerpo permaneció guarneciendo esa ciudad, excepto por la compañía de granaderos que con 2 oficiales y 105 soldados marchó con Santiago de Liniers a la reconquista de Buenos Aires.

En 1807 el regimiento participó en la defensa de Montevideo y en la de Buenos Aires contra la Segunda Invasión Inglesa. En el combate del Cordón, el 20 de enero de 1807, intervinieron 260 soldados de la unidad. Al mando de Juan Antonio Martínez, el 3 de febrero de 1807 estuvieron entre las unidades que intentaron resistir el asalto británico a Montevideo.

Pieza de colección 1


La figura exhibida es un soldado del Regimiento Fijo de Buenos Aires en 1806, confeccionada en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/



Piezas de colección 2


Dos granaderos del Regimiento Fijo de Buenos Aires confeccionados en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/






Manga de morrión de oficial del Regimiento Fijo de Buenos Ayres,
hacia 1800, original existente en el Museo del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires.










Regimiento de Patricios (1806)


Historia


El Regimiento de Patricios tuvo su origen en el cuerpo miliciano formado el 15 de septiembre de 1806 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, con motivo de las Invasiones Inglesas, respondiendo a la proclama del entonces Capitán de Navío y posterior Virrey Santiago de Liniers y Bremond del 6 de septiembre, que invitaba a todos los ciudadanos a armarse contra el enemigo. Allí nació la "Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires", frente a la inminencia del peligro.

Liniers dispuso que los voluntarios nativos de Buenos Aires se presentaran en el Fuerte el 15 de septiembre de 1806, presentándose más de 4.000 hombres que debieron ser alistados también en otros cuerpos.

Fue el cuerpo más grande y poderoso reclutado para la Defensa de Buenos Aires y, como a los demás cuerpos urbanos formados, se le concedió el privilegio de elegir a sus oficiales. La primera elección se efectuó en el Consulado de Buenos Aires el 8 de noviembre de 1806. Como jefe del Cuerpo o Legión y comandante del 1° Batallón fue electo teniente coronel Cornelio Saavedra, Esteban Romero fue electo comandante del Segundo Batallón y José Domingo Urien del Tercer Batallón. Manuel Belgrano,1 fue electo sargento mayor (luego reemplazado por Juan José Viamonte) y entre otros oficiales se hallaban Feliciano Chiclana, Vicente López y Planes, Gregorio Perdriel y Eustoquio Díaz Vélez.

Patricio (Tropa)

Patricio (Oficial)



















Se eligió como patrono del cuerpo a San Martín de Tours y el 9 de noviembre fue bendecida su bandera en la Catedral de Buenos Aires junto con la del Cuerpo de Arribeños.

El Cuerpo de Patricios estaba compuesto de 3 batallones, con 23 compañías de 50 hombres cada una (8 en los batallones I y III y 7 en el II), con un total de 1.356 plazas, nativos todos de la capital del virreinato.

El uniforme de los Patricios constaba de casaca con faldones largos, solapas, cuello alto y vueltas (puños) de paño grana, vivos blancos y botón dorado además a cada lado del cuello de la casaca llevaban bordada una flor de lis, luego por razones de economía esta insignia desapareció. En el año 1811 las solapas de color grana fueron reemplazadas por otras de paño azul para el invierno y brin blanco para el verano. Los botines podían ser de lona negra. Sobre el cuerpo llevaban doble bandolera de cuero blanco, una para cartuchera, otra para el sable corto, además la bayoneta. El cubre cabezas estaba constituido por una “galera” o morrión en forma cilíndrica de cuero negro, con una chapa metálica muy simple al frente (la que variaba según la unidad), cordones y penacho de lana blanca. En algunas interpretaciones modernas se los representa además con charreteras distintivas, pero su uso no lo podemos afirmar ya que no figuran en los documentos contemporáneos. De su galera también colgaba una trenza.

A diferencia de la tropa, los oficiales usaban bandoleras de color rojo y desde grado de Teniente Coronel utilizaban sombrero de 2 puntas (bicornio).

Oficial del Regimiento de Patricios.

Sobre el uniforme de los Patricios, ver: http://www.revisionistas.com.ar/?p=11015

Piezas de colección 1


3 figuras confeccionadas en escala 80 mm sobre matrices de Roume. Todos presentan el histórico uniforme, variando sólo las posiciones: firme, ataque y abanderado.






Piezas de colección 2


Regimiento de Patricios confeccionado en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por Osvaldo Verón: http://www.msminiaturas.com.ar/

Tenemos al Regimiento completo con el uniforme utilizado en 1807 durante la defensa de Buenos Aires: oficial con Bicornio, Sargento Mayor con alabarda, tambor de órdenes, fusileros, granaderos y 2 abanderados.

La bandera argentina, obviamente, es una licencia poética del autor de las piezas, ya que en esa época no existía. La bandera del Regimiento era la de los Tercios de España.





































Piezas de colección 3


Set de 14 piezas con la Banda de Música del Regimiento de Patricios: incluye bastonero, 12 músicos y un soldado con sable que acompaña el desfile.

El set exhibido fue confeccionado en metal, en escala 54 mm, por Miguel Escalante Galain: http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/











Pieza de Colección 4


Oficial del Regimiento de Patricios en 1807. Lleva las típicas bandoleras rojas de su rango, sombrero bicornio y sable.

Fue confeccionada en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/





Pieza de colección 5


Oficial abanderado del Regimiento de Patricios en 1807. Al igual que la figura anterior, luce bandoleras de cuero rojas y sable, pero en lugar de bicornio lleva sombrero de copa alta.

Fue confeccionada en aleación metálica y escala 1/35 (54 mm) por:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/







Piezas de Colección 6


Set de 3 piezas de la serie Toy, en escala 54 mm. Se encuentran en posición de desfile e incluyen también un abanderado.



La bandera coronela del Regimiento de Patricios que portan ambos abanderados es la típica insignia de los Tercios españoles, con la Cruz de Borgoña en su centro.


Piezas de Colección 7


Set de 8 piezas confeccionadas en aleación metálica y en escala 30 mm, con un tambor y 7 fusileros del Regimiento de Patricios de Buenos Aires.














Batallón de Castas - Cuerpo de Naturales (1806)


Historia


Soldados de castas fueron enrolados en las milicias del Río de la Plata desde épocas muy antiguas, un reporte de julio de 1664 señala que la guarnición de Buenos Aires contaba con: 1 compañía de mulatos de caballería de 30 hombres y 1 compañía de negros de infantería de 47 hombres.

Luego de la reconquista de Buenos Aires, en agosto de 1806 los 167 hombres que integraban las compañías de granaderos de pardos libres y de morenos libres de Buenos Aires, y los 600 milicianos de castas reunidos por el teniente Juan del Pino durante la reconquista, fueron la base del Batallón de Castas o Batallón de Naturales, Pardos y Morenos de Infantería.

Batallón de Castas (Batallón de Naturales, Pardos y Morenos).
Batallón de Castas (Infantería),
por Jorge González Moreno.

Bandera del Batallón de Castas.

Poco después se formó con parte de ese batallón el Cuerpo de Artillería de Naturales, Pardos y Morenos o Cuerpo de Castas de Artillería.

Si bien son más conocidos los Pardos y Morenos, el Batallón de Naturales (indios) tuvo importante participación en las luchas de 1807.

Inmediatamente después de la Revolución de Mayo, el 29 de mayo de 1810 la Primera Junta de Gobierno organizó por decreto las unidades militares de Buenos Aires, elevando a regimientos veteranos de 1.116 plazas a los batallones de milicias urbanas de infantería a sueldo existentes, transformándose el Batallón de Castas en el Regimiento de Castas.


Finalmente, el 8 de junio de 1810, la Junta dispuso por decreto que las compañías de naturales indígenas que integraban el Batallón de Castas se integrasen a los regimientos N° 2 Patricios y  N° 3 Arribeños, bajo sus mismos oficiales, por lo que el Regimiento de Castas pasó a ser conocido como Regimiento de Pardos y Morenos.

Pieza de colección


La figura exhibida representa a un fusilero del Cuerpo de Naturales, confeccionado en escala 80 mm sobre matriz de Roume.








Batallón de Castas - Cuerpo de Pardos y Morenos (1806)


Historia


Dada la falta de efectivos españoles en regiones tan alejadas del Imperio español, como el Río de la Plata, los negros libertos fueron incorporados en cuerpos milicianos desde muy antigua data.

En 1806 se organiza el Batallón de Castas, formado por pardos (mulatos libres), morenos (ex esclavos negros emancipados) y naturales (indios). El Cuerpo de Morenos, como su nombre lo indica, agrupaba a afroamericanos en 9 compañías de 60 plazas cada una.

En 1810 se lo eleva a Regimiento y el mismo año, al incorporarse lo naturales a los Regimientos de Patricios y Arribeños, queda definitivamente establecido como Regimiento de Pardos y Morenos El 19 de junio de 1810 la Junta otorgó el despacho de teniente coronel del regimiento a Martín Galain y de sargento mayor a Miguel Estanislao Soler.

Concesión de ciudadanía a un
 Comandante de Pardos y Morenos en 1813 
(AGN, Documentos escritos, Sala X 23-4-8)
Un decreto del 10 de febrero de 1811 renombró la unidad a Regimiento de Pardos y Morenos Patricios de Buenos Aires y otro decreto, del 4 de octubre de 1811, le otorgó la categoría de fuerza veterana.
"En el año 1810 dos compañías de esta unidad fueron destinadas a la expedición auxiliadora del Alto Perú, a las órdenes del General Ortiz de Ocampo, y otras compañías formaron en el Ejército que marchó al Paraguay. Posteriormente, al regreso de esta última campaña, tomaron parte a las órdenes del Coronel Soler en la campaña de Oriente, batiéndose bizarramente en El Cerrito. En las batallas de Tucumán, Salta y de la Florida, el batallón de Pardos y Morenos tuvo una destacadísima actuación, siendo recomendados en los respectivos partes de acción" (AA.VV., "La Historia Patria y la acción de sus armas", Ed. Círculo Militar, Buenos Aires, 1960, pág. 51).
Así participará en las luchas por la independencia hasta su disolución en 1816, como consecuencia de la derrota de la Batalla de Sipe-Sipe.

Sin embargo, muchos negros continuaron luchando en otros frentes. El número de soldados negros y mestizos en el ejército de San Martín era númeroso. Los batallones 7 y 8 del Ejercito de los Andes estaban formados por negros y muchos murieron en las batallas de Chacabuco y Maipú.

video
Diálogo entre San Martín y el Sgto. de Morenos.
"Revolución - El cruce de los Andes" (2011).

Existen 4 imágenes sobre el uniforme del Sargento de Pardos y Morenos. 3 de ellas son coincidentes: 1 de Francisco Fortuny –la más confiable–, 1 de Eleodoro Marenco y otra de Carlos J. Hochstetter; todas nos presentan un uniforme con cuello rojo y costuras doradas cruzadas sobre la chaqueta roja.

Sargento de Pardos y Morenos (1807)
Lámina de Eleodoro Marenco.

Sargento de Pardos y Morenos (1810)
Lámina de Carlos J. Hochstetter.
Sargento de Pardos y Morenos (1807)
Lámina de Francisco Fortuny.

Finalmente, existe otra lámina de Eleodoro Marenco representando a un Sargento de Pardos y Morenos en 1810, con cuello negro y costuras doradas en líneas rectas horizontales en la chaqueta roja.

Sargento de Pardos y Morenos (1810), por Eleodoro Marenco. 
Esta imagen presenta algunas diferencias con la anterior, 
como el cuello negro y distinto tipo de costuras doradas en la chaqueta.

Todas lo presentan armado con una alabarda, como usaron antiguamente las tropas españolas, ante la escasez de armas de fuego.

El uniforme de la tropa era diferente, con otro tipo de chaqueta y reemplazando el sombrero de copa alta por un gorro con tocado blanco.

Cuerpo de Morenos (Infantería),
por Jorge González Moreno.
Pardos y Morenos (Tropa),
por Eleodoro Marenco.




















Pardos y Morenos (Oficial).

Pieza de colección 1


Esta figura en escala de 80 mm sobre matriz de Roume, nos presenta un Sargento de Pardos y Morenos durante la segunda invasión inglesa, siguiendo la línea establecida por Fortuny, Marenco y Hochstetter, es decir, las 3 primeras imágenes detalladas más arriba.



Pieza de colección 2


La figura exhibida es un Sargento de Pardos y Morenos confeccionado en aleación metálica y escala  1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:
http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/

Esta figura sigue a la imagen de la lámina del Sargento de Pardos y Morenos en 1810, confeccionada por Eleodoro Marenco. Presenta el cuello negro y las costuras doradas en líneas rectas horizontales.






Pieza de colección 3


Esta figura, confeccionada en aleación metálica y en escala 54 mm, perteneciente a la Serie Toy, es un soldado del Regimiento de Pardos y Morenos, confeccionado por "Soldados de Buenos Aires":  http://soldadosdebuenosayres.blogspot.com.ar/












Granaderos Provinciales o de Liniers (1806)


Historia


Los granaderos eran la tropa que se dedicaba a portar granadas explosivas, normalmente con mecha, que eran utilizadas para debilitar las defensas enemigas.

Las milicias del Virreinato del Río de la Plata fueron reorganizadas a partir del "Reglamento para las Milicias, disciplinas de Infantería y Caballería del Virreynato de Buenos Ayres, aprobado por S. M. y mandado observar inviolablemente", aprobado por Real Cédula del 14 de enero de 1801. El Regimiento de Infantería de Milicias de Buenos Aires fue reemplazado por el Batallón de Voluntarios de Infantería de Buenos Aires o Batallón Provincial de Infantería, compuesto por 8 compañías de fusileros y una de granaderos, con un total de 694 plazas. El 24 de marzo de 1802 el cuerpo fue constituido, siendo nombrado Miguel de Azcuénaga como comandante del Batallón. El 5 de marzo de 1803 el capitán Terrada fue nombrado comandante de la Compañía de Granaderos.

Durante la primera invasión inglesa, el Batallón de Voluntarios fue situado en la plaza principal de la ciudad el 21 de marzo, pero luego la Compañía de Granaderos del Batallón de Voluntarios de Infantería de Buenos Aires participó de la defensa de Buenos Aires integrando con 100 hombres la fuerza que al mando de Pedro de Arce intentó evitar el desembarco británico en Quilmes (Buenos Aires) el 25 de junio de 1806, situándose en la quinta de Marull el día 26 y participando en el Combate de Quilmes. Para esta acción los granaderos fueron provistos de caballos. El 27 la compañía se retiró hacia el Puente de Gálvez y luego Terrada siguió al virrey Rafael de Sobre Monte en su retirada a Córdoba, mientras que los granaderos fueron evacuados a la Banda Oriental.

Granaderos Provinciales (Fusilero y Capitán).

El 5 de agosto de 1806 la Compañía de Granaderos formó parte de las fuerzas que al mando de Liniers cruzaron el Río de la Plata para reconquistar Buenos Aires. El 12 de agosto participaron en la toma de la ciudad, sufriendo 3 muertos y 2 heridos.

En octubre de 1806 la Compañía de Granaderos Provinciales estaba al mando del capitán Juan Florencio Terrada, teniendo 107 plazas.

Durante al Segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata, la Compañía de Granaderos Provinciales participó en la Defensa de Buenos Aires. Durante el ataque británico a Buenos Aires del 4 de julio de 1807, los granaderos de Terrada integraron la División de la Derecha (Bandera encarnada).

La Junta de Guerra del 16 de octubre de 1807 elevó la compañía a batallón y dispuso que pasara a denominarse Batallón de Granaderos del General Liniers de Buenos Aires.

El Jefe del Cuerpo D. Juan Florencio Terrada, Capitán de Granaderos Provinciales, ofreció con fecha 16 de octubre de 1807, su unidad para constituir la Guardia de Honor del Virrey D. Santiago de Liniers, formándola bajo la denominación de Granaderos del General Liniers o de Buenos Ayres y con una fuerza de 4 compañías de 60 hombres y sus respectivos oficiales, para la guardia de su persona en la fortaleza. Éstos siguieron disfrutando de su sueldo de Milicias Provinciales.

Granaderos Provinciales (fusileros)

Granaderos Provinciales (Oficiales)

Con la llegada del nuevo virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros se produce una reforma militar tendiente a controlar a las abundantes fuerzas criollas existentes en la capital virreinal.
“El 20 de agosto se pasó orden por el Señor Virrey a tropas de esta capital, que al Cuerpo de Granaderos de Liniers no se reconozca por ese nombre sino por el de Granaderos de Fernando VII (...) y al escuadrón de húsares de Pueyrredón por ser solo se denominará del rey (...)” (Beruti, Juan Manuel, "Memorias curiosas", Ed. Imprenta del Congreso, Buenos Aires, T. VI, p. 3753).
Granadero de Fernando VII
(por Guillermo Roux).
Granadero de Fernando VII
(por Francisco Fortuny).
Granadero de Fernando VII

(Revista Anteojito).

Es decir que en el año 1809 ya se los denominaba Granaderos de Fernando VII. También se agregó al cuerpo una compañía de caballería para la escolta del virrey; éstos llevaron el mismo uniforme del cuerpo pero con botas altas de montar.

Cuando Liniers es capturado y fusilado en Córdoba, algunos granaderos montados estaban en su escolta personal.

El decreto del 29 de mayo de 1810 lo eleva a Regimiento y el 31 de octubre del mismo año es considerado en clase de veterano, siempre con su denominación de Granaderos de Fernando VII. En 1813 pasó a denominarse Granaderos de Infantería, nombre con el que subsistirá hasta su extinción en 1820.

En diciembre de 1813 recibe el refuerzo de la Compañía de Zapadores de la Banda Oriental, ya disuelta.

Interviene en la campaña de Montevideo y luego regresa a Buenos Aires, siendo destacado entonces sobre Santa Fe, para hacer frente a Artigas.

El 2º batallón es remontado nuevamente en 1816, en Córdoba, y en septiembre de 1817 se nombra al Regimiento como guardia perpetua del palco de S.E. en el Teatro de la Comedia y en la Plaza de Toros.

Este cuerpo guarnece la capital hasta que en abril de 1820 se extingue, posiblemente el 7 del mismo mes, ya que en esa fecha se ordena el pase de la Banda de Música al 1º Tercio Cívico, y ya el 12 figura como extinguido.


Regimiento de Granaderos de Infantería (1815).
Lámina de Fernández Rivas.

Pieza de colección 1


Fusilero del Cuerpo de Granaderos Provinciales o de Liniers, confeccionado en aleación metálica y en escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/


Pieza de colección 2


Fusilero del Cuerpo de Granaderos Provinciales o de Liniers, confeccionado en aleación metálica y en escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/













Húsares de Pueyrredón  y de Vivas (1806)



Historia


Durante las invasiones inglesas, se lo considera como el primer cuerpo de voluntarios creado para repeler al invasor inglés. El Cuerpo de Húsares se componía de tres escuadrones, independientes entre sí.

El nombre oficial del primer escuadrón era “Húsares del Rey”, pero eran conocidos popularmente como “Húsares de Pueyrredón”, pues era su comandante el famoso y valiente D. Juan Martín de Pueyrredón, el cual organizó y uniformó a sus Húsares a su propia costa. Contaba el escuadrón con 203 hombres a caballo y también con 4 compañías de infantería de a 51 hombres cada una, formada por los paisanos de la campaña que tuvieron su bautismo de fuego en Perdriel, el 1º de agosto de 1806 y protagonizaron otros hechos de arrojo.

Gauchada de Pueyrredón (Perdriel 1º de agosto de 1806).

Estandarte del Primer Escuadrón de Húsares.

Existían otros 2 escuadrones de Húsares:
  • El segundo escuadrón, conocidos también como "Húsares de Vivas" por el nombre de su primer jefe D. Lucas Vivas, o como "Húsares infernales". Contaba el escuadrón con 186 hombres.
  • El tercer escuadrón, o "Húsares de Nuñez" por el nombre de su comandante D. Pedro Ramón Nuñez, o también "Húsares Infernales". Estaba formado por 181 hombres. En 1806 tomaron parte en el combate de Perdriel y en 1807 en los combates librados en los arrabales de Buenos Aires.


Segundo Escuadrón de Húsares.
Húsares de Vivas.

Tercer Escuadrón de Húsares.
Húsares de Nuñez.

Los Húsares tuvieron destacada actuación en la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, principalmente en el ataque a la Plaza Mayor del 12 de agosto de 1806, en los corrales de Miserere y en la guarnición de Montevideo.

Participó en los sucesos revolucionarios de 1810, pasando a denominarse Húsares de la Patria y refundiéndose en 1812 con el Cuerpo de Dragones de la Patria. Si bien finalizadas las invasiones inglesas y producidos los episodios de mayo de 1810, este cuerpo tuvo una vida efímera, puede decirse que de sus filas salieron los primeros cuadros del Arma de Caballería, muchos de los cuales pasarían a integrar otros cuerpos del Arma, durante las Guerras de la Independencia.

Soldado de Húsares de la Patria (1810-1812).
Por Guillermo Roux.

Este es el origen del actual Regimiento 10 de Caballería de Tanques, que recibe el nombre de quien fuera su organizador, Don Juan Martín de Pueyrredón. 

La Historia nos continúa relatando que fue recreado en 1827, para intervenir en la Guerra contra el Imperio del Brasil. Participó luego en las luchas por la organización nacional y en las primeras campañas llevadas a cabo contra el indio, guarneciendo todos los rincones de las fronteras interiores. 

Ya hacia fines del siglo XIX y principios del siguiente, sufrió por diversas causas una serie de disoluciones y reorganizaciones, hasta que en 1917 integra definitivamente las unidades de Caballería de la Fuerza. 

Actualmente, asentado en la localidad de Azul, en la provincia de Buenos Aires, y equipado con el más moderno material blindado que posee nuestro ejército (blindados de la familia TAM), constituye uno de los más formidables arietes de las fuerzas blindadas que lo componen, conservando al mismo tiempo las tradiciones y glorias del cuerpo que fuera su primitivo origen y llevando orgullosamente el nombre de quien fuera su insigne fundador: el Brigadier General D Juan Martín de Pueyrredón.

Pieza de colección 1


La figura de las fotos es un Húsar de Pueyrredón. Está confeccionada en aleación metálica y escala 80 mm sobre matriz de Roume.






Existen varias ilustraciones de los Húsares de Puerreydón (Primer Escuadrón de Húsares), conformes con el uniforme de la figura.


Por Eleodoro Marenco.

Por Carlos J. Hochstetter.

Boceto a la acuarela por el pintor francés Charles de Fouqueray.
Témpera de E. Marenco.
Plato de porcelana de 20,4 cm de diámetro.


Pieza de colección 2


La figura exhibida es un Húsar de Pueyrredón. Fue confeccionada en aleación metálica y en escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain: http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/






También hay ilustraciones de los Húsares de Puerreydón que respetan el diseño de la figura 2, especialmente en las costuras de la chaqueta.


De cualquier manera, sólo presentan pequeñas diferencias, como en la forma del sombrero o en las costuras de la chaqueta, pero, en general, todas siguen el mismo patrón básico. 

Variantes del uniforme de los Húsares de Pueyrredón
Variantes del uniforme de los Húsares de  Pueyrredón

Pieza de colección 3


La figura exhibida es un Húsar de Vivas. Fue confeccionada en aleación metálica y en escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain: http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/















Tercio de Gallegos (1806-1809)


Historia


El Tercio de Gallegos, conocido también como: Batallón de Voluntarios Urbanos de Galicia, Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia, Batallón de Galicia o Batallón de Voluntarios de Galicia, fue una unidad miliciana de infantería creada el 17 de septiembre de 1806 con voluntarios nacidos en Galicia residentes en Buenos Aires. Fue creado a causa de la primera de las Invasiones Inglesas al Virreinato del Río de la Plata y fue disuelto en enero de 1809 por su participación en la Asonada de Álzaga. Su primer jefe fue el ingeniero militar Pedro Antonio Cerviño oriundo de Campo Lameiro, Pontevedra.

El cuerpo se formó como respuesta a la proclama lanzada por Santiago de Liniers el 6 de septiembre de 1806, instando al pueblo a organizarse en cuerpos separados según su origen:
"(...) Vengan, pues, los invencibles Cántabros, los intrépidos Catalanes, los valientes Asturianos y Gallegos, los temibles Castellanos, Andaluces Aragoneses; en una palabra, todos los que llamándose españoles se han hecho dignos de tan glorioso nombre.Vengan, y unidos al esforzado e inmortal americano y demás habitadores de este suelo, desafiaremos a esas aguerridas huestes enemigas... (Vázquez, Horacio Guillermo: "El Tercio de Gallegos", pág. 42).

Fusilero del Tercio de Gallegos, por José Luis Salinas.

Los voluntarios fueron reclutados en base a la "Congregación del Apóstol Santiago el Mayor, de Hijos y Oriundos del Reyno de Galicia" y a la Escuela de Náutica, fundada por Cerviño. De la primera institución, una especie de asociación mutual gallega, provenía el segundo comandante del tercio, José Fernández de Castro, y la mayoría de los voluntarios. Fueron citados a presentarse en el Fuerte de Buenos Aires el 12 de septiembre de 1806.

El 17 de septiembre de 1806 presentaron el reglamento del batallón, aprobado el mismo día por Liniers y el 20 de septiembre por el cabildo de Buenos Aires.

Según el artículo 7º del Reglamento del Tercio: “los soldados usarán de fusil, y los oficiales sable y pistolas, cuio armamento deberá facilitarse de reales almacenes ala mayor brevedad”, lo que se cumplió perentoriamente; sin perjuicio de lo cual, y siguiendo el espíritu voluntario y casi soberano del cuerpo, muchos de los integrantes se enlistaron armados por su propia cuenta, tanto para evitarle al gobierno un gasto, como para utilizar un arma que conocían y en la que confiaban (Vázquez, Horacio Guillermo: "El Tercio de Gallegos", pág. 49).

Las dos figuras superiores muestran un fusilero y un oficial del Cuerpo de Montañeses
(Cántabros de la Amistad), tomados, respectivamente, de la lámina de Doldán y de la colección de Carril.

La primera figura, abajo, es un oficial del Cuerpo de Gallegos y la segunda un fusilero del mismo,
tomadas, respectivamente, de la colección de Carril y la lámina de Doldán. 

La última figura es un oficial del "Tercio de Andaluces", llamado también de los "Cuatro Reinos de Andalucía".

Se estableció la elección por parte de la tropa del comandante y de los oficiales.
"Junto con los demás regimientos voluntarios, sembraron tal vez sin percibirlo– la primera semilla democrática en estas tierras, ya que los comandantes eran elegidos por el sufragio de la tropa (práctica seguramente originada por la manifiesta incapacidad e indolencia demostrada por los oficiales de carrera durante la primera incursión británica)" (Vázquez, Horacio Guillermo: "El Tercio de Gallegos", pág. 46).
La buena instrucción del cuerpo hizo innecesario que le fueran asignados soldados veteranos de la guarnición para instruirlo.

De acuerdo al estado de fuerzas emitido por Liniers en octubre de 1806 el Tercio de Gallegos tenía 510 plazas. Contaba de 8 compañías fusileros y una de granaderos, de 60 hombres cada una, llegando a totalizar unos 600 hombres. Fue el segundo cuerpo miliciano en número de soldados luego del cuerpo de Patricios.
"(...) el 17 de septiembre, sus Comandantes Primero y Segundo, a la sazón D. Pedro Antonio Cerviño, Director en funciones de la Escuela de Náutica y D. José Fernández de Castro, prominente funcionario de la Congregación del Apóstol Santiago, suscriben el Reglamento de la unidad. Habían logrado convocar dentro de sus respectivos ámbitos de influencia, una multitud tal que el día 12 en que debían presentarse a la convocatoria del Virrey, pudieron ponerse en pie una fuerza de 600 hombres, conformando el regimiento de infantería más numeroso, luego de la Legión de Patricios Voluntarios Urbanos, compuesto por más de un millar de criollos" (Vázquez, Horacio Guillermo: "El Tercio de Gallegos", pág. 45). 
"Conformaban el Tercio de Gallegos tal como prácticamente todos los regimientos de infantería de la época una compañía de Granaderos (que en ciertas unidades se suplía con una de Cazadores o Zapadores), y ocho de Fusileros, todas ellas de aproximadamente 60 hombres. Cada compañía estaba mandada por un Capitán, asistido por un Teniente, un Subteniente, un Sargento 1º o 2º por cada sección (ya que cada compañía estaba compuesta por tres secciones), cierta cantidad de Cabos 1º y 2º, según los méritos, conocimientos y necesidades. El Tercio contaba a su vez con un Tambor de Ordenes, que se sumaba al correspondiente por cada compañía destinado no solamente a la transmisión de las ordenes, sino a infundir espíritu marcial a la tropa. La Plana Mayor, además de los Comandantes, estaba compuesta por un Primer Ayudante o Sargento Mayor, dos Abanderados, un Capellán, un Cirujano, un Comisario de Víveres, y un Boticario o Enfermero" (Ibíd., pág. 46).
Durante el ataque británico a Buenos Aires del 4 de julio de 1807, el Tercio de Gallegos integró la División del Centro (Bandera Blanca), cubriéndose de gloria en el Retiro, donde la Compañía de Granaderos del tercio, sin municiones, logró romper el cerco británico a punta de bayoneta.

Granadero del Tercio de Gallegos,
por Daniel Pedrazzoli.

En las acciones de 1807 el cuerpo tuvo 22 muertos y 21 heridos.

Una vez derrotados los británicos, evacuaron la plaza de Montevideo el 9 de septiembre de 1807 cuando Francisco Javier de Elío llegó con el Regimiento de Voluntarios del Río de la Plata y el Regimiento de Cazadores de Infantería Ligera. Estos cuerpos fueron creados por Liniers para guarnecer la plaza de Montevideo y estaban integrados por milicianos de todos los cuerpos de Buenos Aires que quisieron alistarse para conservar su sueldo, el cual perderían al desmovilizarse los batallones a partir del 15 de agosto de 1807. El Tercio de Gallegos vio disminuida su fuerza por los soldados que pasaron a esas unidades. Entre ellos estaba el ayudante mayor Ramón de Pazos, quien pasó a ser sargento mayor del Regimiento de Cazadores de Infantería Ligera.

Durante el intento de destituir al virrey Liniers ocurrido el 1 de enero de 1809 y conocido como asonada de Álzaga, el tercio estuvo entre las unidades que se opusieron al virrey, por lo que al ser dominada la rebelión el Tercio de Gallegos fue virtualmente disuelto y desarmado, y sus jefes arrestados. El 16 de mayo de 1809 una junta de guerra determinó que sus banderas fueran entregadas por el batallón y colocadas junto al retrato del rey en el fuerte de Buenos Aires y que los miembros del tercio dejaran de percibir sueldo con retroactividad al 1 de enero.

El nuevo virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros dispuso el 22 de septiembre de 1809 la restitución del honor de los tercios involucrados en el movimiento del 1 de enero, amnistiando a los detenidos, pero no permitió su reconstitución al ser destinados a la reserva como parte de los batallones del Comercio.
"4.° Los Cuerpos vizcaynos, catalanes y gallegos que en unión con los demás voluntarios de esta ciudad han hecho los más notables servicios a la Patria no han desmentido la elevada idea a que se han hecho acreedores por solo una parte muy corta de ellos que se separaron de sus deberes en aquella conmoción, y por lo tanto se les entregará por el sargento mayor de la plaza de las banderas y armas de que fueron despojados. Pero no debiendo subsistir estos cuerpos bajo sus antiguas denominaciones según el nuevo plan de fuerza armada que acaba de publicarse integrarán los batallones del Comercio, encargándose su arreglo al general comisionado como está prevenido".
Soldado abanderado del Tercio de Gallegos a la izquierda,
uno de Catalanes al centro y varios del Regimiento de Patricios a la derecha.

Con la Revolución de Mayo de 1810 se pierde el rastro de esta unidad militar.

En 1995 fue recreada la unidad como conmemoración de su 190 aniversario, formándose como Guardia de Honor de la Escuela Nacional de Náutica.

En 1998 el Tercio presidió un desfile de cinco mil gaiteros por Santiago de Compostela con motivo del nuevo mandato del Presidente de la Junta de Galicia, D. Manuel Fraga.

Banderas


Sus banderas fueron bendecidas el 1 de noviembre en la catedral de Buenos Aires.
"Según lo estipulado para todos los regimientos españoles, y por ello reproducido en su reglamento, tuvo el Tercio de Gallegos dos banderas: la real y la propia de la unidad. La primera, también llamada “Coronela”, estaba confeccionada en dos paños de seda blanca; en uno de ellos llevaba bordadas las armas de Castilla y León, y en el otro la encarnada Cruz del Apóstol Santiago, patrono de España, Galicia y del propio Tercio. Esta bandera señalaba el ejército al que pertenecía dicha unidad, en este caso, el Ejército Real. Actualmente se encuentra su original en el Museo Histórico Nacional donde fuera donado por D Manuel Bilbao y Barquín, sobrino de Cerviño, y una réplica es utilizada como estandarte del Cuerpo de Cadetes de la Escuela Nacional de Náutica; encabezando la Guardia de Honor “Tercio de Gallegos” de dicha academia" (Vázquez, Horacio Guillermo: "El Tercio de Gallegos", pág. 47).
 


"La segunda bandera, estaba también confeccionada en dos paños de seda blanca, con el escudo del Reino de Galicia bordado en hilos de oro y plata por un lado, y por el otro llevaba el escudo de la ciudad de Buenos Aires, muy posiblemente pintado al óleo por el propio Cerviño. El original de esta bandera fue donado a principios de siglo por otro sobrino de Cerviño, D. Juan Manuel de Estrada y Barquín, a la Basílica de Luján, la que en la década del 20 la entrega en custodia al Museo Histórico de aquella ciudad, organizado por D. Enrique Udaondo" (Ibíd., pág. 47).
 


"Tal como aseguramos, cada una de estas divisas estaba confeccionada con dos paños de seda blanca de las medidas y proporciones correspondientes a una “bandera”, unidos por sus bordes; directamente sobre cada paño estaban bordados o pintados los respectivos escudos. Se trataba de banderas tal como correspondía y marcaba el propio reglamento que las instauró y no estandartes, como se supuso al haber sido ambas restauradas entre 1816 y 1916, cambiando las medidas y proporciones originales y recortando los escudos de los respectivos paños, seguramente raídos por el tiempo y las gloriosas contiendas" (Ibíd., pág. 47).

Uniforme


Los miembros del Tercio se comprometieron voluntariamente a uniformarse “á sus expensas, y para los que no puedan costear el uniforme, el cuerpo proporcionará los arbitrios necesarios”. Este uniforme constaba de “casaca azul turquí con forro, y vivos carmesí, bueltas y collarios de terciopelo también carmesí, con vibos blancos y en el collarín la cruz de Santiago, con dos conchas; solapa blanca, con vibos carmesí, y botón dorado: chaleco y pantalón blanco con media bota (negra), sombrero redondo con penacho azul en la parte inferior, y grana en la superior cucarda, color grana, y en el centro la iniciales V.G....”
Aclaremos que: Bueltas se denominaban a lo que actualmente llamamos “puño de manga”, debido a que los uniformes generalmente se confeccionaban en talles determinados que no a medida, motivo por el cual el soldado debía dar vuelta el puño de la manga hasta la medida de su comodidad, en la cual era abotonada convenientemente. Collario era, naturalmente, el alto y rígido cuello de la chaqueta, que obligaba al militar a adoptar una digna postura erguida y con su frente en alto.
La Cruz del Apóstol con dos conchas a sus lados era el símbolo de los devotos y peregrinos Jacobeos, y se convirtió en el atributo militar del Tercio. Probablemente debieron ser metálicos, de fondo dorado la cruz y esmaltada en el correspondiente color rojo carmesí, y plateadas las conchas, en razón de que las más elementales normas de la heráldica conocida perfectamente por un oficial real como Cerviño, indicaban que sobre fondo de color (el cuello carmesí) debía colocarse un metal (el dorado de la cruz y el plateado de las conchas). De igual modo, se supone que las conchas eran plateadas para la tropa, pues este era el tradicional metal con que se las representaba, cambiando por dorado para los oficiales, según se estilaba en este tipo de atributos.
Oficial del Tercio de Gallegos, dibujo de la época.
 (Documentos Coloniales, Museo Mitre).
Soldado del Tercio de Gallegos, dibujo de la época.
(Museo del Regimiento de Infantería 1 Patricios).
A los 14 botones dorados que en el pecho de la chaqueta abrochaban la blanca solapa, se sumaban los 3 que llevaba a cada lado de la cola de la levita, las dos tapas de bolsillo, más otros tantos en los puños y tajo de la misma. En un principio fueron seguramente lisos, o, en el caso de haber sido provistos por los Reales Almacenes, muy posiblemente llevarían estampadas las armas reales. Luego de la coronación de D. Fernando VII en 1808, cambiaron aquellos botones por unos igualmente dorados, pero estampados en sobrerrelieve con una letra F, debajo de la cual figuraba un número VII, y encabezando el conjunto la Corona Real en obvio signo de lealtad al soberano. La infaltable paradoja fue que estos botones que formarían parte de un uniforme destinado específicamente a defenderse de un ataque británico, habían sido encargados, por insondables motivos, a la casa Haynes & Kentish del nº 18 de la calle Corn Hill, de Londres... Suponemos que en esta decisión tuvo más que ver la practicidad y economía, que el patriotismo; ya que era más simple y expeditivo realizar un pedido a Inglaterra, que a la propia España; siempre a través de algún comerciante amigo, y evadiendo como era costumbre la intrincada trama burocrática colonial.
Los pantalones blancos eran normalmente de algún tipo de lona blanca de algodón para la tropa, distinguiéndose los oficiales por un pantalón de mejor calidad, que se dejaba notar por la confección más esmerada y una breve diferencia de la tonalidad; también eran de ese color los guantes de cabritilla que llevaban éstos.
La media bota de cuero negro utilizada por la oficialidad igualmente se diferenciaba de la correspondiente a la tropa, en una pequeña hendidura en la parte delantera por la cual normalmente asomaba una pequeña borla de hilos de plata en los oficiales subalternos (desde los Subtenientes hasta los Capitanes); y dorada para los jefes y superiores (Sargentos Mayores, Tenientes Coroneles y Coroneles).
Sobre el cuello de la chupa o camisa y debajo de la chaqueta, llevaban un pañuelo atado al cuello, de color negro para la tropa y blanco el de los oficiales.
 
El sombrero redondo era del tipo de la conocida galera inglesa, debido a que durante los tiempos de la Reconquista se había tomado presa una embarcación de bandera británica cargada de estas prendas, y ante la necesidad de uniformar a las tropas voluntarias, se echó mano de ellas. Sobre su lado izquierdo se colocaba una cucarda o escarapela con los colores patrios (el encarnado que representaba a España, sobre un paño blanco simbolizando a la Casa de Borbón); las iniciales V.G.: significaba Voluntarios Gallegos. Sobre dicha escarapela se colocaba un penacho que identificaba al cuerpo, en el caso del Tercio de Gallegos se eligió una pluma de papagayo azul con punta roja, utilizando los oficiales plumas de ñandú teñidas con dichos colores, en razón de su tamaño y vistosidad, como así también por la facilidad de obtenerlas debido a que eran objeto de activo comercio por parte de los indios Pampas. Estos atributos tenían como objetivo que los oficiales superiores que dirigían las maniobras desde puntos estratégicos medianamente distantes, pudiesen distinguir claramente cada uno de los diferentes regimientos participantes.
El uniforme se completaba con dos correajes de cuero blanco, que se cruzaban sobre el cuerpo. Sobre la izquierda se llevaba el tahalí, donde se colocaba la bayoneta de cubo, cuando no estaba calada en el fusil; y sobre la derecha la canana, en la que se guardaban la pólvora, piedras de repuesto y municiones (todo ello normalmente se depositaba en la armería del cuartel junto con las armas, luego de las maniobras, con lo cual el uniforme quedaba con una sola correa). Los oficiales no llevaban correaje, por no utilizar armas largas; en cambio, lucían un cordón rojo en cuyo extremo abrochaban la vaina del sable; también solían vestir una banda del mismo color terminada en una borla dorada.
Sobre la cintura se llevaba una faja o fajín de color rojo pues, al igual que la escarapela, las vueltas y el forro del uniforme, debía ser del color nacional. Según la iconografía de la época, como así también la unánime opinión de los especialistas, este fajín se llevaba normalmente sobre la chaqueta, cayendo sobre la falda izquierda los extremos o chicotes terminados en flecos rojos la tropa y dorados los oficiales.
Toda vez que los oficiales del Real Ejército de Mar y de Tierra eran considerados “Caballeros”, el uniforme de estos incluía un bastón de mando, normalmente de madera noble, con un regatón de bronce o plata en su extremo inferior, y un cabezal que llevaba labradas las armas del regimiento al que pertenecía, orlado por cordones y borlas con los colores patrios, utilizado generalmente para los días de “paseo” vistiendo el uniforme. La iconografía de la época, nos confirma que los oficiales del Tercio de Gallegos utilizaron estos bastones.
Oficial y soldado del Tercio de Gallegos.
Por lo dicho; y lo que podemos observar, tanto en la chaqueta de Cerviño conservada en el Museo Histórico Nacional como en las del propio Tercio de Gallegos de la Escuela Nacional de Náutica, este uniforme era muy vistoso, motivo por el cual, los comandantes británicos comentaban que en el Ejército Patriótico “tenían más parte los sastres que los Maestros del arte Militar” aseveración por demás temeraria y soberbia que aún no habrán podido digerir ni en la gloria de la eternidad. Sobre el mismo particular, un testigo de aquella época comentaba que “los uniformes eran por lo general vistosos y de costo, y los jefes y oficiales engalanados en tal extremo, que enriquecieron con ellos los cordoneros más atrasados en el arte”.
En general, este uniforme se ajustaba a los términos de la Real Orden del 1º de enero de 1792, según la cual las milicias urbanas, tanto de España como de Indias, debían vestir “casaca azul con vueltas y collarín encarnado, chupa y calzón blanco, botón dorado y galón también de oro en el collarín...”.
Si bien no lo confirma la iconografía colonial, existe un documento que asegura que el uniforme del Tercio de Galicia, llevaba “Un paño de grana, sobre el brazo derecho, con la inscripción Tercio de Galicia”. La confiabilidad de esta versión recae no solamente en el cronista contemporáneo que lo asegura, sino en la particularidad de mencionar el brazo derecho como sitio de emplazamiento del escudo. Sabemos que en los uniformes militares, los escudos se llevan sobre el brazo izquierdo, recordando los escudos de armas que portaban en dicho miembro los caballeros medievales; ya que en el derecho portaban su espada o lanza.
Tercio de Gallegos por Jorge R. González Moreno.
Un dato singular nos lleva al cercano amigo de Cerviño, Dn. Manuel Belgrano, quien en 1801 en su cargo de Secretario del Real Consulado obsequia al Capitán del buque de instrucción de la Escuela de Náutica, con un sable con empuñadura de oro en premio por una valerosa acción de combate. Ese mismo día, un marinero canario, corta la driza del pabellón portugués de una de las naves para entregárselo a su Capitán; por lo cual Belgrano lo premia con 200 pesos fuertes, el privilegio de sentarse en el sillón del prior del Consulado y “un escudo de plata con las armas de este Consulado para que lo lleve en su brazo derecho”.
Suponemos que Belgrano, conocedor de los pormenores del protocolo, habrá querido hacer una clara distinción entre los escudos militares y ese escudo cívico; en idéntico razonamiento, Cerviño, consciente del carácter civil del regimiento habría seguido el mismo rumbo marcado por su amigo y protector (Vázquez, Horacio Guillermo: "El Tercio de Gallegos", págs. 49-53).

Piezas de colección


Las figuras exhibidas son un fusilero y un granadero del Tercio de Gallegos, confeccionados en aleación metálica y en escala 1/35 (54 mm) por Miguel Escalante Galain:  http://miguelesmodemil.blogspot.com.ar/









Batallón Santa Elena


Historia


El Batallón Santa Elena en el Río de la Plata


Existe sobrada evidencia de que cuando la flota británica cruzó el Atlántico, en dirección al Río de la Plata, incorporó a un Batallón en la isla de Santa Elena, que llevaba su nombre . La escuadra llegó a Santa Elena el 29 de abril, y el almirante Sir Home Riggs Popham logró que el gobernador de la isla le prestara 280 soldados para su misión.
"En Santa Elena solicitó y obtuvo del gobernador el auxilio de un destacamento de infantería y dos obuses, y puso la proa a su destino a principios de mayo" (Mitre, Bartolomé: "Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina", cap. 3: La conquista y la Reconquista, p. 54, Ed. Suelo Argentino, Buenos Aires, 1950).
"El 25 presentóse la expedición inglesa en la costa de Quilmes, y a las nueve de la mañana los buques afianzaron sus banderas con un cañonazo en la capitana, que fue el único que necesitaron disparar para apoderarse de la ciudad, según la gráfica expresión de un contemporáneo. A la una de la tarde empezó el desembarco de la tropa en botes, protegido por una corbeta, tomando tierra el regimiento Número 71 de escoceses, un batallón de infantería de marina, el destacamento de Santa Elena y tres compañías de marineros, en todo 1600 a 1800 hombres, con cuatro piezas de artillería" (Mitre, Bartolomé: "Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina", cap. 3: La conquista y la Reconquista, p. 55, Ed. Suelo Argentino, Buenos Aires, 1950).
 "Formé todas las tropas en una línea, excepto la Infantería de Santa Elena que consistía en ciento cincuenta hombres, que formé ciento veinte yardas a la retaguardia con dos piezas de tren, con orden de hacer frente a la derecha o izquierda, y al mismo tiempo a nuestros costados según estuviese amenazado alguno de nuestros flancos por su caballería" (The London Gazette de fecha 13 de septiembre de 1806, Despacho del general Williarm Carr Beresford, cit. en Instituto de Estudios Históricos Sobre la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, "La Reconquista y Defensa de Buenos Aires 1806-1807", Ed. Peuser, Buenos Aires, 1947, p. 202).
“La dispersión de su ejército en Perdriel, el 2 de agosto, tuvo un efecto evidente en los sentimientos de todos los rangos durante los tres días siguientes. Fueron desusualmente civiles, pero después de saber que ninguna pérdida seria había resultado, cada uno asumió un grado de insolencia desdeñosa, exigiendo la vereda y otros ejemplos de pequeño insulto. Un día el teniente Sampson, del cuerpo de Santa Helena, mientras pasaba por una de estas pulperías, vio a algunos de esos sujetos precipitarse para arrancar el mosquete del centinela, lo que consiguieron, y él fue peligrosamente apuñealeado en el acto de ayudar al soldado. Se hacían amonestaciones sin resultado, pues en todas las denuncias al poder civil, unos pocos encogimientos de hombros y lindas promesas para librarse del importuno" (Gilliespie, Alexander: "Buenos Aires y el interior", pp. 77-78, Ed. Hyspamérica, Buenos Aires, 1986).
Durante el combate final, las tropas de Santa Elena, junto a otros regimientos, se refugian en el fuerte hasta la definitiva rendición de las fuerzas invasoras.


La bandera exhibida en Córdoba


Sin embargo, la bandera exhiba en Córdoba como perteneciente al Batallón Santa Elena fue capturada, supuestamente, durante la segunda invasión inglesa, lo que ha provocado algunos debates históricos.

Tanto Ángel Carranza, como Bartolomé Mitre opinaron que los británicos no perdieron ninguna bandera en 1807.

En la descripción realizada por Carranza en 1882:
"Nº 6 y 7 – En tela ordinaria como las precedentes. La primera mide 2 metros 10 centímetros de longitud, por 1 metro 90 centímetros de ancho, exhibiendo los emblemas de la muerte, en aspa de seda negra, sobre fondo lacre. Perteneció al Regimiento Green de Santa Elena, comandante Lane. La última, ya bastante deteriorada, es de 4 metros 40 centímetros, por 2 y 48 de ancho, con el Union-jack en fondo rojo. Fue pabellón de uno de los trasportes, bajado a tierra por los ingleses para levantarlo en la fortaleza durante los cuarenta y seis días de su efímera ocupación. Ambas permanecen abatidas ante la imagen de la Virgen del Rosario o de la Victoria, a la que fueron votadas por Liniers, cual D. Juan de Austria le consagró las de Lepanto – sin que exista en los archivos de Córdoba mejor constancia de la remisión de tales trofeos en 1807, que una nota del vencedor, fecha 27 de Julio, comisionando a D. Francisco Antonio de Letamendi, para que las postrase a las plantas de la milagrosa imagen del Rosario, como lo verificó en 19 de Setiembre del propio año, pasándolas a manos del Prior Fr. Francisco Sosa".
Bandera capturada a los británicos y exhibida  en el templo de Santo Domingo, 
en Córdoba. Supuestamente perteneciente al Batallón Santa Elena.

La opinión de Carranza de que la bandera adornada con dos cráneos Perteneció al Regimiento Green de Santa Elena, comandante Lane, es refutada por otras fuentes, como Guillermo Palombo, que señalan que sólo participó de la invasión de 1806 un destacamento de 183 hombres de ese regimiento, el cual no portaba una bandera al no ser un batallón. Los sobrevivientes de esos soldados quedaron prisioneros y fueron internados en el virreinato, por lo que la unidad no participó de la invasión de 1807 y no pudo perder ninguna bandera. Se señala que la bandera debió pertenecer a las 4 compañías del Cuerpo de Rifleros del Regimiento de Infantería Nº 95 (The Rifle Regiment) al mando del mayor MacLeod, que se rindieron en el convento de Santo Domingo.

Piezas de colección
































5 comentarios:

bosterinho dijo...

Espectacular tu pagina! te invito a agregarme en face asi ves mi coleccion de soldados de plomo, ando buscando un pintor de calidad a buen precio precio esta complicado

bosterinho dijo...

pablocuello20@hotmail.com

Roberto Daniel dijo...

Muchas gracias Pablo. Ya te mandé solicitud por face. Tenemos varios amigos en común relacionados con la historia y el coleccionismo militar. Cordial saludo.

Anónimo dijo...

La infantería del fijo de Buenos Aires vestía de blanco con guardas y adornos en azul-celeste, ése uniforme pasaría luego al Real Borbón (que de hecho se nutrió de los efectivos que restaban de un ya semi-inexistente fijo de Bs As), regimiento efímero creado en el Alto Perú al inicio de las hostilidades entre el Virreynato del Perú y las Provincias Unidas.

Y gracias por los aportes, por cierto, muy interesantes.

saludos, berto.

Roberto Daniel dijo...

hola berto, muchas gracias por pasar por mi blog.

El Regimiento Fijo de Buenos Aires utilizó el uniforme blanco con vueltas azul-celeste sólo de 1772 a 1778. Ese año se cambió por uniforme donde predomina el azul. En la entrada anterior sobre la "Época hispánica" hay varias láminas del Regimiento Fijo con el uniforme blanco.

Cordial saludo.